Hablemos de Adopción, Siempre!

viernes, 22 de junio de 2012

Entendiendo el abandono


La verdad es que sé que voy a tocar un tema muy polémico que está directamente ligado a la adopción. A mí me parece que es muy respetable lo que cada persona piense al respecto, solo que hay cosas que solo son lo que son. Y cuando hablamos de adopción, no podemos dejar de hablar y de pensar en que para que la adopción exista como tal, tuvo que haber antes un abandono, tuvo que haber existido un niño que quedó en estado de desamparo total. Es también muy cierto que no siempre la adopción se presenta en esas circunstancias; a veces, cuando los padres biológicos mueren, entonces un niño queda desamparado, y ahí también se da una adopción, solo que en ese caso no existió un abandono: ese niño no fue entregado en adopción por sus padres biológicos. En esa circunstancia, la persona que fue adoptada no trae consigo esa carga tan grande de sentimientos encontrados y daños que el rechazo y el abandono pueden generar.

¿Qué es el abandono? ¿Es posible que se pueda entender esta palabra de manera diferente, cuando tiene un significado que se puede encontrar en cualquier diccionario?

Cuando un niño es abandonado, quiere decir que voluntariamente se le dejó, que voluntariamente se decidió darlo, regalarlo, venderlo, entregarlo, cederlo, depositarlo en una casa hogar o el lugar que haya sido. Tal vez se tomó esa decisión para evitarle al pequeño un daño mayor, esa es una buena posibilidad, cuando uno se empeña en buscar razones para entender semejante acto. Y digo semejante acto porque el abandono lastima, el abandono hace daño; abandonar no genera felicidad: el abandono deja una herida… Y si no se siente bien, es porque no está bien abandonar.

Esto me hace recordar el día que hablé con mi progenitora. Ella estaba muy agobiada diciéndome que todo había estado en su contra en el momento en que yo nací. Por mucho tiempo, para mí sus razones, fueron solo pretextos, porque yo estaba llena de dolor y coraje, ya que yo sí había sentido su rechazo y su abandono. La historia que me contó y los detalles de esta para mí solo fueron puro dolor, aunque, más tarde, al trabajar mi historia en terapia, todo eso tuvo sentido para mí. Ella me dijo que cuando supo que estaba embarazada no sabía qué hacer, que ocultaron su embarazo de su papá, que se tenía que fajar para que no se dieran cuenta de su embarazo, que estaba llena de miedo, vergüenza, coraje, descontrol, tristeza, y que no contó con el apoyo de “pareja”, o sea, de mi progenitor, y que su familia no la apoyó para nada. Bueno, sí la apoyó: lo hizo solo para poder entregar en adopción a ese bebé que venía en camino, a quien ella no estaba dispuesta a cuidar porque su vida apenas empezaba: tenía solo 19 años.
Eso fue exactamente lo que yo sentí cuando empezaba mi vida, cuando nací. Sentí su abandono, me faltaron sus brazos, me faltó su amor, me faltó su cariño y me faltaron sus cuidados. ¡Y realmente me dolió, y mucho! Por un buen tiempo lamenté que ella no me hubiera querido; incluso, pensé que de alguna manera yo había tenido la culpa de que ella me hubiera dejado. Fue muy difícil dejar todo eso atrás; sin embargo, lo hice, porque así lo decidí. Lo he contado en otros escritos: ¡yo llegué al punto en que no podía más!, y ahí todo cambió.
Al hablar con mi progenitora, entendí que esa fue la decisión que ella tomó cuando yo nací: ella decidió darme a mis papás. Ella decidió abandonarme y dar la media vuelta, e irse a vivir su vida, así como se lee. Realmente así fue. Los factores que ella consideró para tomar la decisión, ella los sabe bien, y para ella fueron lo suficientemente fuertes como para regalar a su bebé recién nacida.
Con los años, todo cambió; pude aceptar muchas cosas alrededor de su historia que anteriormente no tenían sentido alguno para mí. Entendí también que en realidad cuando una mujer no planea ser madre o no desea ser madre o se le cierra el mundo a la hora de saber que está generando una vida, lo mejor que puede sucederle a un bebé es que sea adoptado.
Por otro lado existen muchas parejas que por diferentes circunstancias de la vida no han podido formar una familia, y están deseosos de ser padres, se preparan y se informan para vivir la adopción de la mejor manera posible. Es entonces que el abandono se convierte en la base de la adopción, me parece muy importante que las parejas interesadas en adoptar así como las que ya adoptaron se preparen para hablar del abandono con sus hijos, tal vez preguntándose que de la historia les cuesta más trabajo hablar con su hijo y reflexionando el porque, eso es lo más sano, hablarle de su historia sin minimizar ni endulzar ningún detalle, apegándose siempre a la realidad, es aquí donde es muy recomendable contar con la asesoría de un profesional especializado en adopción pues el adecuado manejo de esta situación especial en la vida de las familias formadas por medio de la adopción representa una mejor oportunidad de vida para todos los involucrados.

Felices Vacaciones de verano : )
Mónica C.U.



martes, 22 de mayo de 2012

Hablemos de Adopción


Este mes quiero compartirles una entrada que prepare pues una mamá por medio de la adopción me invito a que participara en su blog. Agradezco mucho a Rosa Fernandez pues me dio la oportunidad de seguir hablando de adopción : ) Ella tiene un espacio que visito muy seguido, siempre esta compartiendo sus reflexiones como madre, sus vivencias, las dificultades que a veces encuentra, sus retos y alegrías además de información muy útil en el día a día con la adopción.
Se los recomiendo!

Dentro de mi experiencia como hija adoptiva y terapeuta especializada en el tema te comparto algunos puntos que son de suma importancia para lograr la armonía como familia formada por medio de la adopción.

  1. RECONOCER que un niño adoptado tuvo un comienzo difícil en la vida, aún los niños que han sido adoptados al nacer, la mayoría de los adoptados sufrimos el abandono de las personas que nos dieron la vida y así llegamos a nuestra nueva familia. En los mejores casos los niños que han sido adoptados llevan consigo sólo la pérdida, de sus padres de origen, su familia biológica. Si el niño vivió un proceso de institucionalización, tal vez, sufrió más de una pérdida, en algunos casos, maltrato, abuso o trauma. Muchos de los que hemos sido adoptados fuimos producto de un embarazo no deseado, esto es difícil de entender y aceptar, esto quiere decir que pasamos alrededor de 9 meses sintiendo rechazo, tristeza, coraje y solo Dios sabe cuántas emociones negativas más, esto, antes de nacer. Después, al nacer vivimos el abandono de la persona que nos dio la vida. Esto deja una herida profunda, difícil de entender, difícil de manejar y que en mi opinión SI es posible superar.

  2. HABLAR CON LA VERDAD, tomar la decisión de respetar siempre la historia de tu hijo, ser honesto con él. Esa es la mejor manera de darle claridad y seguridad en la vida. Aquí me permito incluir una fuerte recomendación, nunca endulzar o minimizar ningún aspecto de la historia por más difícil que a muchos les pueda parecer, eso hace mucho daño. Por ejemplo se de padres que dicen: Tu mamá te quiso tanto que te dejo en un lugar especial y hermoso para que una familia te pudiera encontrar, todo porque de verdad te amaba. Como padre adoptivo debes entender que eso no es amor y que aunque te de miedo decirle la verdad, siempre será mejor eso que una mentira “piadosa”. Recuerda que el abandono no es de ninguna forma un acto de amor. En muchos casos ese abandono evito un daño mucho mayor al niño y además lo llevo a una familia amorosa, sin embargo, no es un acto de amor.

  3. APRENDER A HABLAR DE ADOPCIÓN, cada familia debe encontrar la mejor forma de hablar de adopción en casa y con su familia extendida, lograr que sea un tema libre y en familia decidir qué información consideran como privada y qué información se compartirá con los demás. Ahora, entre más pronto empieces, mejor, tu hijo quizá no conoce aún palabra alguna, sin embargo, hacerlo cotidianamente ayudará a que el tema sea muy natural para ti, así que en el momento que lo empiecen a dialogar, para ti será algo común. Algunas herramientas muy útiles para lograrlo son los libros y películas, lo más importante de esto es comentarlos en familia, hablar de lo que leyeron o vieron y lo que más les llamó la atención.

  4. FORMAR UN APEGO SEGURO. Esto es formar un lazo afectivo fuerte y sano que ayudara en muy buena medida a superar las complicaciones que se presentan por haber sufrido abandono y/o maltrato. Es muy importante saber que el niño adoptado vive en duelo al mismo tiempo que está formando lazos de apego con sus padres, integrándose a su familia, va al colegio, se relaciona socialmente y debe alcanzar algunos estándares educativos acordes a su edad. Para formar este apego Deborah D. Gray comenta algunos pasos:
    1. Trabajar con él en la construcción de un ciclo de refuerzos positivos. Muchos niños saben que obtienen atención al portarse mal, es mucho mejor darle atención cuando hace las cosas bien, aunque sea en pequeños detalles.
    2. Evitar a toda costa castigar el mal comportamiento con consecuencias para el mal comportamiento que incluyan dolor, tiempo a solas o tiempo fuera. Este tipo de castigos empeoran las cosas y dañan el apego formado con todos los niños, especialmente con los que han sufrido abuso, maltrato o abandono.
    3. Realiza actividades que fomenten su creatividad y de ser posible su sensibilidad.
    4. Pasar tiempo jugando con el niño, escoger algún juego de mesa, dibujo o lectura. En los casos de adopciones de niños mayores,te sorprenderías al saber que muchos niños no han tenido la oportunidad de aprender a jugar. 
    5. BUSCAR AYUDA PROFESIONAL ESPECIALIZADA, es muy importante que tengas claro que la terapia es temporal, contrario a lo que comúnmente, se cree. Este proceso es diferente de antes que duraba años y años. Ten presente que la terapia si será necesaria en diferentes etapas de la vida aunque no de por vida. Los que hemos sido adoptados llegamos a etapas en la vida que nos “desacomodan emocionalmente” por ejemplo, cuando sufrimos alguna perdida, cuando decidimos vivir en pareja o al tener un hijo, etc. Estos y otros temas pueden ser detonantes de situaciones que descontrolen emocionalmente.
Lo mejor de todo esto es que lo padres por medio de la adopción son mayormente personas con muchas ganas de vivir la paternidad, que se preparan para el día a día y para lo que pueda aparecer de cuando en cuando, y me maravilla saber que hay muchos papás y mamás conscientes de esta situación.

 : )

Mónica C. U.

domingo, 22 de abril de 2012

Como el Ave Fénix



Perdí a mis padres con dos años de diferencia entre sus muertes. Mi papá, el mejor papá del mundo, se fue primero y de una manera repentina, sufrió un infarto fulminante que acabó con su vida, seguir viviendo sin él fue muy difícil de verdad. Un día estaba con nosotros y al día siguiente se había ido para siempre. Ese día es el que recuerdo como el peor día de mi vida, el más doloroso y definitivamente eso no cambiará, además fue un día que temí por mucho tiempo que llegara hasta que llegó. Pasé años sufriendo por lo que inevitablemente sucedería algún día. El momento que sufrí y llore tantas veces durante años, mucho antes que sucediera finalmente llegó, a partir del día de la muerte de mi papá empecé a sufrir más. Ahora se que suspendí mi vida, y entré de lleno a la tristeza y la negatividad, hoy entiendo que estaba viviendo un duelo sin resolver al tiempo que sufría la segunda pérdida más fuerte en mi vida, perdí a quien era más importante para mi.

Mi papá fue el único que día a día me dio amor, atención, cariño, tiempo, apoyo y sobre todo buenos tratos, además, me dio un ejemplo de vida, de amor, enorme, pensar en él como papá adoptivo es totalmente fuera de lugar, fue mi papá, y punto.

Realmente me hubiera gustado mucho hablar con él de mi origen, cómo fue que llegué con él y mi mamá. Años después me enteré que este tema lo agobiaba mucho, después de su muerte, algunas personas de la familia me comentaron que el les pidió que por favor no me dijeran nunca nada de mi adopción y que si lo hacían que fuera hasta que muriera, esto tampoco lo hicieron, sino hasta que mi mamá murió.

Al año y medio de morir mi papá murió mi mamá, enfermó. El diagnostico fue terrible, cáncer terminal, después de 6 meses muy difíciles murió. Perdí a mi mamá y sentía que la vida era solo miedo, pérdida y llanto. Mi mamá me dio mucho cariño y amor durante toda su vida, también, hubo situaciones incongruentes, sin que ella y yo jamás habláramos del tema se que ella lamentaba no haber tenido hijos, no haber podido dar vida. Aún así me dio lo mejor de ella, y finalmente, algunos días antes de que falleciera, conocí la verdad. A los 30 años, por fin empecé a resolver tres duelos que tenia pendientes en mi vida. A los 30 años empecé a conocer mi historia y a llorar mis tres pérdidas con mucha intensidad. Llegué a un momento de mi vida en el que no tenía ganas de vivir, todo empezó a cambiar cuando casi a rastras una amiga me llevó a la oficina de una psicoterapeuta, gracias a Dios por mi amiga, a partir de ese momento todo empezó a cambiar. Pasó un tiempo y por fin logré dejar atrás todo ese dolor, toda la tristeza, angustia y descontrol llegaron a su final.
Hoy mi misión de vida es dedicarme a encontrar la manera de dejar mi aportación en el mundo de la adopción porque se que la adopción puede ser lo mejor que puede pasarle a una persona que ha sido abandonada o que quedo en una situación de desamparo en el comienzo de su vida, yo lo viví como muchos lo han vivido.
El abandono que sufrí al inicio de mi vida dejó una herida muy profunda y la forma en la que mis padres decidieron manejar mi adopción como un secreto no ayudó a superar ese dolor, sin embargo, viví con mucho amor y cariño con unos padres que hicieron todo para procurar mi bienestar.

Para consolidar mi misión de vida, entre otras cosas, participo en talleres para futuros padres adoptivos, en algunos comparto mi testimonio de vida, hablo de la experiencia de la pérdida y abandono, lo cierto es que siempre que hablo de mi historia me supera la emoción.

En algunas ocasiones después de compartir mi testimonio me han comentado, que soy como el Ave Fénix, a pesar de un comienzo difícil en la vida, de vivir sabiendo sin saber de mi adopción, de vivir en un secreto que yo conocía y de sufrir pérdidas tan fuertes en la vida, de haberme sumergido en la tristeza y depresión logré resurgir, agradecer el amor de mis padres, recuperar el amor por vivir, tomar acciones y dedicarme de lleno a trabajar para mejorar la vida de padres e hijos que son familia por medio de la adopción y día a día en mi práctica como psicoterapeuta, me doy cuenta que las personas si logran cambios que mejoran mucho su calidad de vida, lo cual es motivo de gran felicidad y gran satisfacción.


Mónica C. U.

jueves, 22 de marzo de 2012

Hija Adoptiva, Madre Biológica


Después de una larga espera, ya estaba cerca el momento, solo faltaba una semana para que naciera mi segundo bebé. Durante todo el embarazo los estudios indicaban que sería madre de un niño, el segundo niño, ¡me sentía muy feliz! porque en mi mente siempre estuvo instalado el sueño de tener 3 varones.

Esa semana el Doctor me dijo que se había equivocado y que sin lugar a nuevas dudas tendría una niña. En ese momento entre en estado de shock pues no podía creer que fuera a tener una niña. Recuerdo que me sentí desconcertada, además, ¡no tenia nada preparado para una niña! Salí corriendo a comprar algo y lo único que encontré fue una almohadita que tenia un elefante rosa pequeñito, eso fue lo primero que compré a mi hija, mi niña. Me seguía sintiendo muy desconcertada, tener una niña era algo alarmante y pensé “Una niña, ¡¿qué voy a hacer con una niña?!” Ese era un pensamiento constante, no tenía una razón clara de por qué era así, sin embargo, así fue, sentía un rechazo muy fuerte hacia ella y me costaba mucho trabajo entender que tendría una niña en mi vida. Ahora se que algo estaba mal en mi aunque en ese momento lo desconocía.

Por fin llegó el día, nació mi bebé, una niña hermosa, sana y muy tranquila. De alguna forma sentía un rechazo hacia ella, no sabía como tratarla, vivir con ella, guiarla y por mucho tiempo centre mi atención en mi hijo pues no podía hacer mas. Mi hija pasaba todo el tiempo con su hermano y conmigo, la atendí y cuide lo mejor que pude, aún así, mi preferencia por mi hijo fue notoria. Personas cercanas en ese tiempo se dieron cuenta de esta situación y más de una lo comentó, mi reacción fue de coraje, no aceptaba lo que decían, después de todo, las consideraba gente entrometida y malintencionada de quien tenía que alejarme y así pasaron los años.

Se que mi hija sintió ese rechazo y que la lastime, es un tema fuerte que logramos hablar abiertamente hace algún tiempo, me disculpé por lo ocurrido y ella encontró la forma de entender y superarlo.

Cuando ella tenía 6 años me entere que fui adoptada, dicho de otra forma, confirmé lo que siempre sospeché, así como lo he mencionado en otros escritos. Los primeros días sentí que estaba “echada a perder”, que debía tener algo muy malo pues las personas que me dieron la vida no me quisieron. Entonces me llene de preguntas sin respuestas que me dedique a encontrar pues mi progenitora estaba realmente cerca porque es mi prima hermana que vivía en otra ciudad, esa prima a la que tanto me parecía físicamente, de hecho, era a la única persona a la que me parecía de toda la familia.

Llegado el tiempo, algunos meses después, me armé de valor y me atreví a hablar con ella por primera vez y un año mas tarde tuvimos una segunda platica en la que ella empezó a contarme con notable estrés el por qué me abandonó y dio en adopción. Con ojos muy expresivos y voz alterada empezó a contar como todo en su vida estaba en su contra en ese momento y por qué ella no pudo quedarse con su bebé. De repente dijo, “Y fuiste niña, ¡¿qué iba a hacer con una niña?! No podía quedarme con una niña, hasta me hubieras podido quitar a mi novio” En ese momento quede paralizada no pude seguir hablando del tema, no pude preguntarle nada, no pude emitir sonido alguno, me quede callada sintiéndome muy muy mal y por varias razones.

Lo primero que pensé es que había que estar mal de la cabeza para llegar a la conclusión de que la bebé que acabas de parir algún día te podría quitar a tu novio, me pareció realmente enfermo pensar eso, después, entendí el sentimiento de rechazo que sentí por el hecho de ser niña. Como ella lo dijo, parece que eso eliminó las dudas de abandonar a su bebita recién nacida.

En ese momento se acomodó una de las piezas más incongruentes que he tenido que poner en su lugar, fue algo doloroso, también, fue como obtener una clara explicación del rechazo hacia mi hija al saber que era niña, qué otra razón podría haber. Era totalmente incongruente tener tantos deseos de ser madre y al tenerla sentir rechazo. No había nada en mi vida para que rechazara a mi bebé.

Cualquiera que fuera el caso pensar las cosas así me dio la solución, si sirve de algo mencionarlo, sentí en el fondo de mi alma que esa era la razón de tan terrible actitud, fue claro para mi que proyecte en mi hija el rechazo que sentí por ser niña en el momento que tuve a la mía. Ese fue un momento en el que me sentí superada por mis actitudes incongruentes la terapia ayudó mucho a mejorar la relación con mi hija. Mi vida y mis sentimientos contradictorios hacia mi hija cambiaron totalmente a partir de ese momento y eso es más que suficiente.

Los sentimientos, emociones, y conclusiones que mi progenitora vivió justo en el momento de mi nacimiento me hicieron entender el error tan grande que yo cometía al sentir rechazo hacia mi hija, una niña que solo me daba paz, amor y que físicamente era idéntica a mi, sobre todo de chiquita. Gracias a Dios entendí que mi actitud era mala, dañina y con el tiempo logré cambiarla. Llego el momento que disfruté tener una niña, alguien tan maravillosa. Tomó tiempo, aunque logré entender esa situación y cambiarla aún cuando ella era todavía una niña.

Mis hijos son una gran bendición y solo puedo agradecer a Dios y a la Vida que hoy los puedo disfrutar plenamente con salud, amor y bienestar.

: ) : ) : )

Mónica C.U.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mi adolescencia


El recuerdo más fuerte de mi adolescencia es el tremendo deseo de convertirme en mamá, realmente era una obsesión, pues vivía esperando que eso sucediera, llegaba un cumpleaños más y yo solo recuerdo llorar porque no tenía un hijo, un hermoso niño a mi lado ¡quería un niño! para abrazarlo y cuidarlo, verlo crecer y acompañarlo toda la vida, para disfrutar todas sus actividades, para orientarlo y verlo feliz día a día, para que estuviera conmigo siempre; porque además constantemente me agobiaba con el miedo de que mis papás iban a morir, le pedía a Dios con todas mis fuerzas que no sucediera pronto, de que estuvieran conmigo toda mi vida. Sabia que eso no era posible, así que la mejor manera de asegurar que no me iba a quedar sola, que siempre iba a tener una familia, era teniendo un hijo y temprano en la vida lo logré.

Recuerdo muy vivamente que a mis quince años, llegué a la conclusión de mi origen, tuve la certeza de que había sido adoptada y decidí no decir a mis papás lo que pensaba, lo que sentía y muchos años después entendí el por qué de esa decisión, “LEALTAD” hacia mis padres, no podía lastimarlos así, esa nunca fue una opción.

Reprimí todas esas emociones, que obviamente tuvieron su repercusión inmediata y a largo plazo, en diferentes etapas de mi vida. Por ejemplo en la escuela, fue casi imposible poner atención, solo tenía una idea ¡quería un bebé! y solo yo lo sabia, así que como estudiaba cerca de un hospital particular, me salia de la escuela muy seguido para ir al cunero a ver bebés recién nacidos, recuerdo estar fascinada esas tardes en las que pasaba ahí un muy buen rato, me paraba ahí y veía a los hermosos recién nacidos y me imaginaba abrazando a uno de ellos, me gustaba mucho visualizarme siendo una mamá muy amorosa y pensándolo bien, no recuerdo haber llevado a nadie conmigo, no creo que alguien se hubiera dado cuenta, pues era algo que jamás platicaba. Se que mis compañeras de clase se salían también de la escuela, solo que ellas se iban al centro comercial o al zoológico y otros lugares divertidos y muchas veces las acompañé, pero digamos que ellas siempre iban a todos lados pero nunca a un hospital a ver bebés .
Llegó el momento de tener a mi bebe en mis brazos ¡fui la más feliz ese día! no había nada mejor en la vida que tenerlo cerca de mí, solo pensaba como estar con ÉL lo mejor posible, además mis papás fueron unos abuelos muy felices y muy consentidores.

Esa fue mi adolescencia, emocionalmente muy confundida, solo tenía un objetivo claro: ser mamá y lo logré, la adolescencia es una etapa complicada para todos, de lo que si estoy segura es de que una persona que ha sido adoptada, tiene una carga extra pues uno de los procesos más importantes de esta etapa como lo es  la formación de la identidad, puede verse afectado.
Es el momento en que seria conveniente entrar en psicoterapia por ser un proceso delicado, para ayudar a una persona que ha sido adoptada porque no se tiene toda la información de su vida, especialmente de su origen.

Mónica C.U.

domingo, 22 de enero de 2012

Una niña y su duelo


Recuerdo vivamente cuando yo era una niña, tan angustiada y tan feliz, tan triste y tan feliz, tan agobiada y tan feliz. Recuerdo esperar a que se hiciera de noche para poder llorar cuando nadie me viera. Por mucho tiempo no lo entendí, me confundió y me enojó sentirme así, constantemente me preguntaba ¿de dónde viene tanta tristeza? ¿de dónde vienen tantas ganas de llorar? Todo esta tan bien!!

Recuerdo que durante mi niñez me sorprendía mucho cuando veía a otras niñas disfrutar sus juegos, reír, en fin, disfrutar el momento, además lo hacían con una gran sonrisa, eran felices así nada más. Lo que más me sorprendía es que a pesar de estar ahí y que fuera una situación agradable yo apenas podía sonreír, recuerdo que pensaba ¿Cómo puede estar tan feliz? La mayor parte de mis recuerdos son en los que estaba a la defensiva, en otros, distraída y triste. Físicamente tuve algunas manifestaciones de estrés, la que si llegó a notarse fue porque me mordía mucho la lengua y me lastimaba, al grado que llego un momento en que por el dolor de lo que me había hecho, me impedía comer. Cuando mis Papás se dieron cuenta, me llevaron al médico y el dijo que no tenía nada, que eso normalmente se presentaba como resultado de situaciones de mucho estrés, ellos me preguntaron que porqué estaba tan nerviosa, yo no quería decirles nada de lo que sentía dentro de mí, de lo que yo estaba viviendo cada noche. No había nada aparentemente malo, tenía buenas calificaciones, los problemas de la escuela no eran nada trascendental, todo estaba muy por debajo del radar, por llamarlo de alguna manera.

Recuerdo muy bien cómo me llamaba la atención las mamás que cuidaban mucho de sus hijos, las que estaban presentes en la vida de sus hijos, incluso, algunas de ellas fueron a regañarme por hacer llorar a sus hijas, por hacerlas sentir mal y yo solo pensaba “cuando yo sea Mamá, seré como ellas” y así lo fui. Esto en ningún momento es que mi Mamá estuviera distante de mi, simplemente es lo que llamaba más mi atención.

Hubo algunas niñas que eran como un imán para mi, hijas de amigas de mi Mamá, y otras, compañeras en la escuela, niñas que siempre estaban muy tranquilas, que disfrutaban los juegos, las platicas, la convivencia, ahora se que eran niñas que se dedicaban a lo que una niña normalmente hace, ser felices disfrutando el momento. Ésta era una situación muy difícil de entender y lo único que venía a mi mente en ese momento era encontrar la forma de molestarlas y que pasaran un mal rato, quizá alguna broma pesada, lo que fuera necesario para hacerlas sentir mal en ese momento. Hoy entiendo que esto es algo terrible y la verdad no me siento bien de haberlo vivido, sin embargo, así fue y no lo entendí por mucho tiempo. Afortunadamente, el buen ejemplo en mi casa con mis Papás en un ambiente tranquilo y de mucha comunicación, especialmente con mi Papá, me ayudo a controlar ese coraje hacia lo “bonito”, lo “bueno”.

Algo que también me sorprendía mucho, era como esa niñas podían hacer y disfrutar de actividades tan simples como dibujar o jugar algún juego de mesa, es más, eran muy buenas hacíendolo, además, lo disfrutaban lo que para mi, era un don especial. ¿Cómo pueden disfrutar tanto? ¿Cómo pueden ser tan seguras de si mismas? ¿Cómo pueden ser tan buenas en lo que hacen? Y más aún, ¿Cómo si yo estoy ahí, no lo puedo disfrutar también? Era como si yo no tuviera ese don que ellas tenían, ese poder mágico para disfrutar cada momento, ese poder de concentración. Constantemente estaba nerviosa y molesta, siempre a la defensiva, siempre atenta a algo que no estaba ahí, con ese terror a que algo muy malo podía suceder en cualquier momento, esto me limitaba mucho para poder disfrutar los juegos y la convivencia hasta que me acostumbre a vivir así... y así paso mi niñez.

Mucho tiempo después entendí que yo tenía un duelo sin resolver y sin reconocer. Es por eso que el tema del duelo en la adopción me parece crucial y que requiere la atención de todos los padres, pues si queda sin resolver, afectará el desarrollo del niño en sus interacciones y crecimiento, incluso, hacer que la personalidad del niño quede oculta dentro de este cúmulo de emociones negativas, pues siempre va a estar “ocupado” pensando en eso que no entiende y que no tiene ni la menor idea de dónde viene, tampoco podrá entender porqué reacciona así. Lo más delicado es que puede llegar a acostumbrarse a vivir así, mientras más tiempo pase más difícil será el proceso.

Los expertos dicen que es de suma importancia ayudar a los niños a pasar por sus etapas de duelo ya que no tienen la fuerza o entereza emocional para hacer este proceso por su propia cuenta. Si no reciben ayuda especializada y el apoyo de sus padres, ¡podrán quedarse estancados en esa situación toda la vida!

Se que lo primero que se necesita para que una adopción se viva mejor es RECONOCER que el niño adoptado a sufrido un abandono, en la mayoría de los casos, aunque hay niños que han sido dados en adopción porque sus padres mueren, ese puede ser un ejemplo de los que no llevan un abandono a cuestas, sin embargo, es importante reconocer que en todos los casos los que hemos sido adoptados hemos sufrido pérdidas al comienzo de nuestras vidas, por parte de las personas que “debieron” cuidarnos, protegernos y darnos amor en la vida, justo en el momento que estábamos más indefensos, cuando no teníamos ni voz ni voto en esa decisión.
Entonces un niño/a que fue adoptado al nacer o que fue separado de su familia e institucionalizado puede estar en duelo por perder a sus padres y por otras muy variadas razones, por ejemplo, por haber perdido la oportunidad de crecer en su familia de origen, o por la simple idea de lo que “hubiera” sido su vida si no lo “hubieran” abandonado, el duelo de cada uno es muy particular, es único. Ahora, es importante comentar que el mejor momento para solucionar y superar este duelo es la niñez.

Yo fui dada en adopción al nacer pues las personas que me dieron la vida así lo decidieron, yo si sentí ese abandono y ese rechazo, la pareja que me adopto, mi Papás, no supieron manejar mi adopción, me ocultaron mi origen, mi historia, yo siempre sentí, supe, que había algo que no estaba bien en mi vida, también sentí que ellos me desearon y amaron cada uno de sus días aunque nunca hablaron conmigo de mi adopción. Me dieron mucho amor y se que me hubiera gustado mucho platicar con ellos de todo esto que paso, de mi adopción, escuchar sus opiniones al respecto y que me orientaran en mis pensamientos y reacciones, estoy segura que todo hubiera pasado al cabo de un tiempo.

La adopción es solo un proceso y puede ser lo mas maravilloso en la experiencia de la familia, por eso es tan importante que los padres estén preparados y tengan conocimiento de las situaciones que se pueden presentar con sus hijas/os. Especialmente prepararse enfrentando sus propios miedos para poder tratar los temas de adopción y origen con sus hijos y lo pueden hacer ayudándose de un profesional para que llegado el momento, cada etapa sea una etapa superada más, en el libro de los recuerdos.

Mónica C.U.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año 2012 !

Gracias a todas y todos por leer este blog, por escribir y platicar conmigo de sus  experiencias con la adopción.


: )   : )

Y sigamos Hablando de Adopción, SIEMPRE!
Mónica C.U.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Ser adoptado es un proceso de toda la vida?

Desde mi punto de vista ese proceso por el que la mayoría de los adoptados pasamos, si no es que todos, no tiene que ser algo que dure TODA la vida, esto depende en buena medida de lo que se tarde cada uno de nosotros en resolver el duelo que genera la perdida que ha sufrido una persona adoptada.

Necesariamente los que hemos sido adoptados tenemos que vivir y resolver ese duelo para poder seguir en la vida de una mucho mejor manera, y, ¡entre más pronto mejor! Con esto quiero decir, dejando atrás muchas emociones negativas que solo nos confunden, por mencionar unas cuantas que en lo personal yo sentí, como la tristeza, el dolor, el coraje, la frustración y porque no, en muchos casos hasta la rabia que el abandono u otras circunstancias que por haber sido entregados en adopción se pueden generar. Si ese niño/a adoptado paso por un proceso de institucionalización, todavía necesitara más trabajo en sus emociones, los expertos en el tema lo dicen, solo con ayuda profesional (de preferencia especializada en adopción) se podrá salir adelante de todo esto aunado al apoyo de la familia. Esto lo he dicho en otros escritos, sin ayuda profesional yo no hubiera podido llegar al punto en el que me sentí afortunada con mi vida y mi adopción, lo digo convencida porque es un sentimiento que nace en lo más profundo de mi ser, lo creo porque así lo he vivido ¡es cierto! Todo puede pasar, todo puede cambiar, si así lo decidimos, o si la vida nos lleva hasta el punto donde ya no se puede tolerar más vivir con dolor, tristeza, descontrol y coraje.

Es fuerte encontrar tantos libros, blogs, páginas de internet y otras cosas que hablan solo de lo negativo en la vida de un adoptado. Entiendo que el abandono es algo difícil de superar y los problemas que se dan durante la adopción, aún así no es suficiente para que mencionen que esta es una condición que generará sufrimiento de por vida por haber sido abandonados y adoptados. Hay libros que sentencian a los adoptados a una búsqueda constante y de por vida. Como hija adoptiva, desde la primera vez que leí ese tema pienso que tienen algo de razón aunque no el 100%, son psicoterapeutas especializados en adopción que comparten su experiencia con pacientes, sin embargo, esa situación de duelos, sufrimiento y dolor puede acabar y dar un giro para mejorar.

Quizá algunos adoptados o padres se preguntaran ¿cómo se puede salir de esa situación? Muchos pueden pensar que es algo imposible de lograr pues sus historias son fuertes y sin solución. A pesar de que estén convencidos de que no puede haber en esta vida una solución ¡si la hay! En el momento en que uno decide mejorar siempre hay forma de encontrar un camino mucho mejor, puede ser que solo con atreverse a pedir ayuda especializada en terapia pueda echar todo a andar y claro, ¡va a doler! ¡va a ser difícil! Aunque realmente es mucho más difícil vivir con la tristeza y el dolor.

Por otro lado, el dolor que una persona adoptada experimente se puede ver muy aumentado o disminuido, en algunos casos, prácticamente olvidado y esto se debe en buena medida por el CÓMO los padres adoptivos manejen la verdad en la historia de su hijo/a. Estoy convencida de que la adopción es lo mejor que le puede suceder a todos los que están involucrados en ella. Los padres deben saber y entender la situación especial de vida de un niño que fue dado en adopción y estar conscientes que pasará un buen tiempo arreglando esa situación, solo eso, un tiempo, siempre hay solución y se arreglará en su momento.
Cada vez encuentro mas personas en su mayoría papás que tienen tantas ganas de tener una familia sana, investigando, preparándose, para abordar con sus hijos las diferentes etapas que van a ir viviendo y apoyándolos para superar su dolor, en realidad los que hemos sido adoptados tuvimos un comienzo difícil en la vida, los niños abandonados e institucionalizados, aun más y por lo mismo se puede empezar a sanar desde muy temprano, es realmente una ventaja que se puede aprovechar para beneficio de las familias formadas por medio de la adopción.

Quiero desearles a todas y todos muy felices fiestas navideñas, gracias por leer y por HABLAR DE ADOPCIÓN.

Mónica Castañeda Urrutia

martes, 22 de noviembre de 2011

Una mejor adopción

He compartido en este blog mi experiencia personal con la intención de que ésta pueda ayudar a que muchas personas que están haciendo una familia a través de la adopción puedan tener adopciones felices y familias más plenas. He tenido momentos de emociones fuertes en los que plasmar las ideas con los sentimientos que tuve por haber sido adoptada ha sido todo un reto, sin embargo, el amor que recibí de mis padres es, sin lugar a dudas, lo que me lleva a seguir escribiendo constantemente y procurando dar mi aportación al mundo de la adopción.

Escribir este blog no ha sido fácil en algunas ocasiones, aunque fue mucho más difícil no valorar o aceptar plenamente el amor que por tanto tiempo recibí de mis padres porque mi capacidad de recibir estaba inhibida y desconcertada por razones muy diferentes, si has leído este blog, sabrás a qué me refiero. Escribir para mi ha sido un gran alivio y me a ayudado a organizar mucho mejor mis pensamientos y sentimientos, como por ejemplo, separar perfectamente mi experiencia de abandono de mi experiencia con la adopción y saber que en todos los casos son dos situaciones diferentes para un adoptado.

Propongo hablar de adopción para ayudar a erradicar de una vez por todas lo prejuicios y malos entendidos que existen todavía en torno al tema.

En mi experiencia, yo se que el primer maltrato que puede sufrir un hijo/a es justo durante su gestación, sentir en el vientre de su “madre” emociones negativas como coraje, tristeza , vergüenza, angustia, desesperación, rechazo, para nacer y sentir el abandono de quien debió amarte, cuidarte, y guiarte en la vida, en otros casos el maltrato continúa después del vientre y se presenta durante la infancia, donde hay casos en los que la madre conserva al hijo/a y lo sigue maltratando tanto emocional como físicamente, al grado de que las autoridades separan a los infantes de sus padres para institucionalizarlos. En este caso así como en el anterior, el/la pequeño/a ha sufrido maltrato que lo dejará marcado de por vida si es que no se atiende con un profesional que entienda de abandono y adopción.

Me parece muy importante promover una cultura de salud emocional en la que todos aceptemos que tenemos situaciones que nos cuestan trabajo o nos detienen para lograr lo que queremos, no nos sentimos felices o quizá lo podemos notar con mayor facilidad a través de nuestro entorno, si la gente a la que amamos no es feliz con nosotros y lo podemos percibir entonces estamos en una situación que tenemos que arreglar. Especialmente tenemos que hacer esto cuando queremos ser padres adoptivos ya que muchos presentan situaciones difíciles y sin trabajar con respecto a la infertilidad. Cada uno de ellos debería trabajarse de manera que al darse la adopción esta suceda de la mejor forma. Por último, es importante que los padres se informen y preparen ampliamente para poder afrontar cada situación que se presentará con la adopción, empezando por estar plenamente conscientes de que su hijo/a ha sufrido un abandono terrible que dejo secuelas y le ocasiona dolor, sin embargo, los padres adoptivos no son los que lo ocasionaron, más bien, ellos son quienes lo ayudarán con su amor y cuidados a crecer y sanar.

Ahora, qué es lo que necesita un hijo/a adoptivo para tener un desarrollo sano emocionalmente si justo al inicio de su vida fue rechazado y maltratado justamente por quien debería de haberlo cuidado:
  • Que todos los involucrados estén realmente de su lado y formen un equipo en su familia. En mi experiencia he visto muchísimos casos en que estos equipos/familias se forman llenos de felicidad y amor : )
  • Que las autoridades o personas que se encargaron de los detalles del proceso para que se llevara a cabo la entrega de una personita en adopción, realicen un expediente claro en donde este TODA o la mayor cantidad de información y que deje lo mas claro posible el origen de la persona que va a ser entregada a su nueva familia. Una copia de este expediente debería ser entregado a sus nuevos papás.
  • El amor que la pareja se tiene y los lleva a decidir adoptar. Esas ganas enormes de ser papás, de vivir la paternidad día a día, es lo que va a dejar una huella de amor, un legado en el corazón de su hija/o.
  • Igual de importante que su amor y sus cuidados, se necesita el conocimiento de la situación especial de vida de esta/e pequeña/o, al que le hicieron una herida en lo mas profundo de su ser, cuando más indefenso estaba. La pareja que es la parte adulta de este proceso al menos durante los primeros años, son los que necesitan estar conscientes y actuar en base a ello, primero que nada, estar consientes de que la/el niño va a crecer y no se le puede engañar. Así que, al recibir a tu hija/o pide su expediente con la información de su origen ¡lo mas que se pueda!! y guardarlo para que cuando llegue el momento en que ella o el decidan o necesiten saber.
Los expertos dicen que es muy importante dejar claro que los papás adoptivos NO son responsables de los problemas que ya tiene su niño/a por su experiencia de abandono, de lo que si son responsables es de crear un ambiente apropiado para la vida familiar, motivación, buena orientación, apoyo en su crecimiento y la seguridad necesaria para crear los lazos afectivos de una manera permanente.
  • Que el pequeño/a reciba ayuda profesional especializada en adopción porque en sus primeros años de vida desafortunadamente sufrió un abandono, y en muchas ocasiones, descuido, abuso y/o maltrato, que es un ser lleno de amor, al que han lastimado, limitado y apagado en muchos aspectos sin saber porqué y que probablemente le llevara mucho tiempo entenderlo. Es una personita que llegará para completar una familia, le dará la oportunidad a una pareja de ser papás y recibirá todo el amor y cuidados que ellos son capaces de dar, así como el o ella les entregara todo su amor durante toda la vida, claro, esto sucederá si la adopción se lleva con pleno conocimiento de la situación de vida y se actúa en base a ello.

En mi opinión estos son puntos muy importantes a considerar para poder lograr una mejor adopción.

Gracias por leer !    : )

Mónica C.U.

sábado, 22 de octubre de 2011

Adopción y Duelo


Ocasionalmente en conversaciones o libros en torno a la adopción se dice que hablar de adopción es hablar de pérdidas, para mi eso es algo “grave” y realmente creo que es muy importante entender bien que esta frase le pone una nota negativa a la adopción. Esto tiene origen en que la adopción es el punto de encuentro de personas con historias de vida difíciles que han sufrido pérdidas.

Normalmente son tres las partes que están involucradas en el proceso de adopción que lo han vivido.

  • Una pareja que biológicamente ha procreado un hijo que no desea (en la mayoría de los casos) y que decidieron darlo en adopción. Esta es la pérdida en cuanto a la oportunidad de criar a su hija/o biológico.
  • La niña/o que ha perdido a su padre y madre al momento de nacer o en los primeros años de su vida.
  • La tercera, que no es necesariamente una regla, aunque es muy común y es la pareja que por circunstancias de la vida no ha podido procrear y ha perdido la oportunidad de hacer una familia biológica.

Las tres partes han sufrido perdidas solo que de las tres, la pérdida que sufrió la/el niña/o que es adoptada/o es la única que no se reconoce como tal, sobre todo esto sucede con los bebes adoptados al nacer, ¿Quien iba a pensar que un bebe recién nacido siente el abandono de su madre? La hija/o adoptiva/o es la/el única/o dentro de este proceso que no tiene una explicación clara de lo sucedido, no entiende bien lo que perdió y mucho menos porqué. Es natural entonces que como consecuencia de esto la niña/o muy probablemente se verá afectado en diferentes aspectos y etapas de su vida.

Para evitar eso es muy importante saber que lo que sigue de la experiencia de pérdida es el duelo, el cual llega después de un proceso que empieza por entender y llorar la pérdida para así poder sanar y seguir adelante en la vida. En este proceso es entonces recomendable que los papás conozcan y se preparen para manejar lo que se pudiera presentar en el día a día para enfrentarlo de la mejor forma posible y es altamente recomendable ayudarse de un profesional. Entonces, para decirlo de otra forma, hablar de adopción es hablar de un tiempo en el que se viven duelos en los que idealmente se sanan las pérdidas inherentes a la adopción.

Los expertos comentan, y a mi me hace mucho sentido, que la pérdida que sufre una niña/o al nacer o dentro de los primeros tres años de vida tiene efectos devastadores en su psique. Esto se debe a muchas razones, específicamente porque es la peor de las pérdidas ya que sucede en una etapa de la vida en la que la niña/o es incapaz de expresar lo que siente con palabras pues aún no habla, tal vez, es mas devastador porque ni si quiera ella/el misma/o entiende lo que siente, no entiende el porqué y peor aún, esta es una perdida que socialmente ¡NO esta reconocida! Además, no ha tenido cierre como en el caso de las personas que experimentan la muerte de un ser amado en el que los involucrados tienen claridad de lo que sucedió.

En la adopción, las personas que te dieron la vida andan por ahí, ¡existen! Esto genera mucha confusión y dolor, incluso, muchas hijas/os adoptivos imaginan que podría ser reversible, algunos que he escuchado piensan “puede ser que algún día conozca a las personas que me trajeron a este mundo y tal vez, solo tal vez, pueda tener una relación con ellos”. Personalmente yo algún día llegué a tener esas ideas en las que podría tener contacto con ellos, y no para buscar “papás” porque eso si lo tuve y los mios fueron maravillosos, sin embargo se me ocurrió que quizá podría tomar un café y platicar de vez en cuando, aunque ni de esa forma me fue posible relacionarme con ellos.

La adopción ha tenido muchos juicios sociales negativos, las hijas/os adoptivos han sido discriminadas con frases como “el pobrecito niño adoptado” “que lástima, sus padres lo abandonaron”. En lugar de eso, podríamos entender que fue víctima de las circunstancias de su nacimiento y hacer todo lo posible para ayudarlo a sanar su dolor. Aún así, hay algo mucho peor que esta falsa compasión que, aunque ha mejorado mucho, aún no se erradica y es que todavía algunos papás adoptivos deciden manejar esta pérdida con secretos, mentiras, falta de información, verdades a medias y mentiras endulzadas.

Li kim, adoptada estadounidense, coreana de origen, comenta:
Cuando me decían que mi madre biológica me quería tanto que renunció a mí para poder darme una vida mejor, yo sólo sentía un terrible miedo de que mis padres adoptivos me llegasen a querer de esa forma tan intensa.

Ahora, también hay otra forma de lastimar a una hija/o y es constantemente decirles lo afortunados que son por haber sido adoptados, recordemos que como padres adoptivos, también ustedes son afortunados y que de este proceso todos se vieron beneficiados. Hay personas que llegan a decir a sus hijos, “agradece lo afortunado que eres porque te adoptamos, de otra forma, quien sabe donde estarías” o “agradece tu adopción porque si no fuera por esto, tu vida hubiera sido una miseria". Cualquiera de las dos formas, para manejar la adopción a las hijas/os, va en contra del proceso para sanar  y lo hace mucho más doloroso.

Que los papás tengan más confianza en el poder de recuperación de su hija/o, y ayudarse de un profesional enfocado a la adopción, eso si los hará crecer sintiéndose valorados y respaldados en la vida.

Constantemente comento con los papás adoptivos con los que tengo contacto que en mi experiencia me he dado cuenta como es que la mayoría de los papás por medio de la adopción tienen toda la disposición de aprender, ayudar a sus hijos a crecer y por supuesto, a sanar. Los papás son los responsables de que la familia se desarrolle sanamente y si las familias del mundo se prepararan con tanto amor como lo hacen la mayoría de los padres adoptivos, seguramente nuestra sociedad sería mucho mejor de lo que es hoy.
Hablemos entonces de adopción, con la realidad en la mano y el conocimiento de esta circunstancia de vida, aceptar que la niña/o tiene una necesidad de duelo es muy importante para que logre desarrollarse, vivir, disfrutar la familia y el amor que hoy tiene.


Mónica C. U.