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domingo, 22 de febrero de 2015

Momentos difíciles con mi mamá y su secreto......



Empezaba la década de los noventas, era Diciembre muy cerquita de Navidad cuando di a luz a mi segunda hija, una hermosa niña, sana con sus diez deditos en las manos y sus diez dedos en los pies, me sentí feliz de saber que todo estaba bien.

Recuerdo que estábamos en el cuarto del hospital, me habían hecho una cesárea, así que no me podía mover mucho,  mi mamá y mi papá como siempre estaban ahí conmigo, entonces las visitas empezaron a llegar, como es costumbre querían conocer a la nueva bebe, empezaban las pláticas y recuerdos de los visitantes de cuando ellos habían tenido a sus bebes, cuando de repente una de mis conocidas le pregunto a mi mamá:

 - Señora Blanquita y Mónica fue cesárea o parto natural?

 La verdad es que recordar la cara que mi mamá puso en ese momento fue muy doloroso para mí por mucho tiempo y recordar lo que ella acabo por contestar también……

Mi mamá dijo: - ¡No me acuerdo!

Llego un momento de terrible silencio, la cara de desconcierto de mi amiga lo hizo todavía más difícil aun así resolví como resolví esos momentos por mucho tiempo, ignorando la incongruencia  en sus palabras, evadiendo las dudas, evadiendo el dolor, y cambiando el tema….. Aunque claro no sin antes pensar……..

  ¿Pero cómo podría yo olvidar el día que nacieron mis hijos?

Estoy segura que mi amiga se hizo la misma pregunta sin embargo no lo volvió a mencionar….

¿Cómo podría olvidar si tuve una cesárea o tuve un doloroso parto natural?
 Después de unos minutos lo dejaba todo atrás, lo olvidaba, o mejor dicho, mandaba esos pensamientos a donde no me pudieran molestar.

Todavía al recordar este tipo de momentos me parece increíble que no le dijera yo algo a mi mamá, como por ejemplo:

¡Mamá por Dios como que no te acuerdas!
¡Haz memoria!
¡Di algo!

O tal vez yo sabía que era mejor para ella ( o para todos?)que me siguieran mintiendo…. Yo sabía que eso era algo de lo que no podíamos nunca hablar…..

Mónica Castañeda U.



miércoles, 22 de agosto de 2012

Una madre sensible


Me interesa mucho entender lo mas posible la adopción y todo lo que la rodea porque de esta manera se que va a ser mucho más atinado lo que se puede hacer para vivir mejor.

En mi opinión cuando hablamos del óptimo desarrollo físico y emocional de los niños/as es posible reducirlo a lo sensible que la mujer que se convierte en madre sea hacia su hijo/a. La mayoría de las mujeres no están 100% preparadas ( Aquí me incluyo yo, claro ) para cuidar al nuevo ser que traen al mundo, sin embargo, la mayoría están completamente dispuestas y comprometidas para hacer su mejor esfuerzo y aprender a desempeñar cada día mejor su rol de madre. Aún dentro de situaciones adversas la mayoría de las mujeres saben dentro de sí que cuentan con uno de los recursos más importantes para su bebé, la capacidad de amarlo y hacer todo lo que esté dentro de su capacidad, por más limitada que esta sea, para procurar su bienestar. Muchos conocemos historias de mujeres valientes, guerreras decididas, que lograron sacar adelante a sus hijos/as a pesar de la adversidad, es probable que incluso conozcamos a una de estas mujeres excepcionales, que lejos de ser perfectas fueron madres que hicieron todo lo posible y más por el bienestar de sus hijos/as.

En muchos de los casos de adopción la madre biológica no cuenta con los recursos emocionales, psicológicos y/o económicos para proveer el bienestar a su hijo/a por un sin fin de razones que pueden ser muy variadas. Comúnmente detrás de una adopción encontramos historias de vida muy difíciles, muy fuertes, que a pesar de reconocerlas, no entraré en detalles. En este escrito me concentraré en la persona más desprotegida en esta situación, el niño/a/a abandonado o entregado en adopción.

Hay estudios que han demostrado que el niño/a siente el abandono de sus padres biológicos, experimenta esa separación, especialmente la de la madre, esta es su realidad de vida durante los primeros años. Para entenderlo, o tal vez, para creerlo es necesario recordar que el ser humano recién nacido se encuentra totalmente indefenso y necesita el amor y los cuidados de su madre (idealmente), o de una persona que actué como tal para sobrevivir. Ese amor, cariño y cuidados, le ayuda a pasar un tiempo por el cual se dan procesos fisiológicos muy importantes, lo más importante es que genera la base, el cimiento, para su desarrollo emocional principalmente durante sus dos primeros años de vida.

La mayoría de los bebés que son cuidados por su madre reciben desde el vientre cierto cuidado que continúa principalmente durante los dos primeros años de vida. Estos cuidados son un factor definitivo para el desarrollo emocional y físico. Al nacer, la madre toma en sus brazos al bebé, lo acerca a ella, le da muestras de amor, habla con él, lo mece y alimenta, además, instintivamente lo tiene cerca de su corazón, mientras lo amamanta, alimenta y conforta. Eso es proveer con todo lo que un bebé necesita para aprender al inicio de la vida y formar lo que sera una especie de mapa que lo guiará al crecer y relacionarse. Esto es algo que un niño/a/a abandonado y posiblemente adoptado no tendrá jamás y por consecuencia, el mapa que menciono será mucho más complejo de formar y tomará mucho más tiempo lograrlo.

Los bebés que se desarrollan tranquilamente en el vientre de una mujer que lo desea y que al nacer cuida de él, arrulla, alimenta y atiende, enseñándole a sentir la cercanía, tono de voz y el calor del contacto, han demostrado promover el desarrollo emocional y físico estable del bebé en cada uno de los procesos que está viviendo y le ayudará a poder concentrarse, comunicarse, responder, confiar en otros, soportar la frustración y aprender de sus propias experiencias. Esto es lo que los expertos llaman competencias básicas para construir una personalidad estable.

Esta situación de carencia de amor y cuidados se presenta mucho en los niños/as adoptados, más aún cuando fueron adoptados mayores, sin embargo, también le sucede a niños/as que crecen con su madre biológica y ésta es incapaz de establecer una relación de amor y apego con su hijo pues tampoco tiene los recursos antes mencionados para criarlo. Entonces, esta condición afecta tanto a los hijos/as adoptivos como a los biológicos y depende mayormente del tipo de contacto que tuvo con la madre en los primeros dos años de vida. En el caso de los que fueron cuidados por sus padres se presenta el abandono presencial, esto es, están abandonados a pesar de vivir con ellos. Esto es algo que lastima mucho a un ser humano, son niño/as que conocen los malos tratos, el descuido, el abuso y si tienen suerte serán separados de sus padres y puestos en casas hogar u orfanatos, en donde al menos vivirán más tranquilos y con una oportunidad de ser adoptados.

En consecuencia, es lógico entender que estos niños/as tienen una situación especial que requerirá atención profesional especializada porque en su momento más indefenso y vulnerable carecieron del cuidado que requerían.

Ahora, también es igual de importante entender que la mayoría de los niños/as con un comienzo difícil en la vida como el que describo, SI cuentan con la capacidad física y emocional para recuperarse y sanar emocionalmente, más aún los que ya están en una familia en la que sus nuevos padres son sensibles a su condición, lo aman, lo respetan incondicionalmente y están enfocados a lograr que la supere. El hecho de que un proceso así pueda ser exitoso no es casualidad, es un proceso para el cual se necesita conocimiento, preparación y ayuda profesional, también es importante recalcar el valor que tiene la forma en la que se maneje su historia y el tema de adopción en general ya que la perspectiva que tenga de la adopción la formará con el día a día.

Qué hacer con un hijo adoptivo que viene ya con una historia, con una herida.
Independientemente de si es bebé o ya mayor, lo mejor es trabajar en formar un apego seguro, ¿cómo? Ayudándolo a aprender a vivir de una manera diferente a la que conocía hasta el día en que llego a tu familia por medio de la adopción, ayudarlo a entender y verbalizar sus emociones, al mismo tiempo que las respetas con mucho amor. Hablar con la verdad, ser paciente, darle cuidados y apoyo día a día, física y emocionalmente son los puntos cruciales para que pueda recuperarse y realmente lograr una vida mucho mejor.

En muchas ocasiones cuando los papás reciben un bebé pareciera que lo que quieren es olvidar la historia, en muchos casos ocultarla, desconociendo por completo la herida que sufrieron al nacer. En muchos casos he escuchado padres adoptivos que mencionan que su amor será suficiente para que lo supere y evaden la atención a esta condición que se puede revertir con la atención necesaria. Otros papás que conozco piensan que hablar con un bebé es absurdo, y más aún hablarle de su adopción, la finalidad que esto tiene es la de formar el lazo con los padres al tiempo que les da la seguridad de hablar del tema como algo cotidiano.

En el caso de las adopciones de niños/as mayores los padres normalmente buscan integrarlo por completo y de inmediato a un medio ambiente establecido para niños/as de su edad, así como a su círculo familiar y social. En la escuela lo quieren colocar en el grado que por edad, “le corresponde”, y además, esperan que tenga buena notas, en caso de no tenerlas, lo tienen en clases adicionales para que “se ponga al corriente con los de su edad”, mientras que también tiene que socializar y ser el hijo/a que ellos esperan que sea.

En ambos casos lo más importante es entender que el niño/a tiene una condición especial, que está viviendo un duelo y que su desarrollo emocional ha sido mermado por este abandono.

Por último recordemos una cosa, esta condición se presenta tanto en hijo/as adoptivos como en biológicos y en todos los casos siempre se puede mejorar, es cuestión de reconocer el abandono que tu hijo/a sufrió, el duelo por el cual posiblemente esté pasando y tomar acciones para ayudarlo a superar dentro de lo cotidiano esta situación al tiempo que buscas ayuda profesional especializada o enfocada en adopción.

Mónica Castañeda Urrutia

viernes, 22 de junio de 2012

Entendiendo el abandono


La verdad es que sé que voy a tocar un tema muy polémico que está directamente ligado a la adopción. A mí me parece que es muy respetable lo que cada persona piense al respecto, solo que hay cosas que solo son lo que son. Y cuando hablamos de adopción, no podemos dejar de hablar y de pensar en que para que la adopción exista como tal, tuvo que haber antes un abandono, tuvo que haber existido un niño que quedó en estado de desamparo total. Es también muy cierto que no siempre la adopción se presenta en esas circunstancias; a veces, cuando los padres biológicos mueren, entonces un niño queda desamparado, y ahí también se da una adopción, solo que en ese caso no existió un abandono: ese niño no fue entregado en adopción por sus padres biológicos. En esa circunstancia, la persona que fue adoptada no trae consigo esa carga tan grande de sentimientos encontrados y daños que el rechazo y el abandono pueden generar.

¿Qué es el abandono? ¿Es posible que se pueda entender esta palabra de manera diferente, cuando tiene un significado que se puede encontrar en cualquier diccionario?

Cuando un niño es abandonado, quiere decir que voluntariamente se le dejó, que voluntariamente se decidió darlo, regalarlo, venderlo, entregarlo, cederlo, depositarlo en una casa hogar o el lugar que haya sido. Tal vez se tomó esa decisión para evitarle al pequeño un daño mayor, esa es una buena posibilidad, cuando uno se empeña en buscar razones para entender semejante acto. Y digo semejante acto porque el abandono lastima, el abandono hace daño; abandonar no genera felicidad: el abandono deja una herida… Y si no se siente bien, es porque no está bien abandonar.

Esto me hace recordar el día que hablé con mi progenitora. Ella estaba muy agobiada diciéndome que todo había estado en su contra en el momento en que yo nací. Por mucho tiempo, para mí sus razones, fueron solo pretextos, porque yo estaba llena de dolor y coraje, ya que yo sí había sentido su rechazo y su abandono. La historia que me contó y los detalles de esta para mí solo fueron puro dolor, aunque, más tarde, al trabajar mi historia en terapia, todo eso tuvo sentido para mí. Ella me dijo que cuando supo que estaba embarazada no sabía qué hacer, que ocultaron su embarazo de su papá, que se tenía que fajar para que no se dieran cuenta de su embarazo, que estaba llena de miedo, vergüenza, coraje, descontrol, tristeza, y que no contó con el apoyo de “pareja”, o sea, de mi progenitor, y que su familia no la apoyó para nada. Bueno, sí la apoyó: lo hizo solo para poder entregar en adopción a ese bebé que venía en camino, a quien ella no estaba dispuesta a cuidar porque su vida apenas empezaba: tenía solo 19 años.
Eso fue exactamente lo que yo sentí cuando empezaba mi vida, cuando nací. Sentí su abandono, me faltaron sus brazos, me faltó su amor, me faltó su cariño y me faltaron sus cuidados. ¡Y realmente me dolió, y mucho! Por un buen tiempo lamenté que ella no me hubiera querido; incluso, pensé que de alguna manera yo había tenido la culpa de que ella me hubiera dejado. Fue muy difícil dejar todo eso atrás; sin embargo, lo hice, porque así lo decidí. Lo he contado en otros escritos: ¡yo llegué al punto en que no podía más!, y ahí todo cambió.
Al hablar con mi progenitora, entendí que esa fue la decisión que ella tomó cuando yo nací: ella decidió darme a mis papás. Ella decidió abandonarme y dar la media vuelta, e irse a vivir su vida, así como se lee. Realmente así fue. Los factores que ella consideró para tomar la decisión, ella los sabe bien, y para ella fueron lo suficientemente fuertes como para regalar a su bebé recién nacida.
Con los años, todo cambió; pude aceptar muchas cosas alrededor de su historia que anteriormente no tenían sentido alguno para mí. Entendí también que en realidad cuando una mujer no planea ser madre o no desea ser madre o se le cierra el mundo a la hora de saber que está generando una vida, lo mejor que puede sucederle a un bebé es que sea adoptado.
Por otro lado existen muchas parejas que por diferentes circunstancias de la vida no han podido formar una familia, y están deseosos de ser padres, se preparan y se informan para vivir la adopción de la mejor manera posible. Es entonces que el abandono se convierte en la base de la adopción, me parece muy importante que las parejas interesadas en adoptar así como las que ya adoptaron se preparen para hablar del abandono con sus hijos, tal vez preguntándose que de la historia les cuesta más trabajo hablar con su hijo y reflexionando el porque, eso es lo más sano, hablarle de su historia sin minimizar ni endulzar ningún detalle, apegándose siempre a la realidad, es aquí donde es muy recomendable contar con la asesoría de un profesional especializado en adopción pues el adecuado manejo de esta situación especial en la vida de las familias formadas por medio de la adopción representa una mejor oportunidad de vida para todos los involucrados.

Felices Vacaciones de verano : )
Mónica C.U.



domingo, 22 de enero de 2012

Una niña y su duelo


Recuerdo vivamente cuando yo era una niña, tan angustiada y tan feliz, tan triste y tan feliz, tan agobiada y tan feliz. Recuerdo esperar a que se hiciera de noche para poder llorar cuando nadie me viera. Por mucho tiempo no lo entendí, me confundió y me enojó sentirme así, constantemente me preguntaba ¿de dónde viene tanta tristeza? ¿de dónde vienen tantas ganas de llorar? Todo esta tan bien!!

Recuerdo que durante mi niñez me sorprendía mucho cuando veía a otras niñas disfrutar sus juegos, reír, en fin, disfrutar el momento, además lo hacían con una gran sonrisa, eran felices así nada más. Lo que más me sorprendía es que a pesar de estar ahí y que fuera una situación agradable yo apenas podía sonreír, recuerdo que pensaba ¿Cómo puede estar tan feliz? La mayor parte de mis recuerdos son en los que estaba a la defensiva, en otros, distraída y triste. Físicamente tuve algunas manifestaciones de estrés, la que si llegó a notarse fue porque me mordía mucho la lengua y me lastimaba, al grado que llego un momento en que por el dolor de lo que me había hecho, me impedía comer. Cuando mis Papás se dieron cuenta, me llevaron al médico y el dijo que no tenía nada, que eso normalmente se presentaba como resultado de situaciones de mucho estrés, ellos me preguntaron que porqué estaba tan nerviosa, yo no quería decirles nada de lo que sentía dentro de mí, de lo que yo estaba viviendo cada noche. No había nada aparentemente malo, tenía buenas calificaciones, los problemas de la escuela no eran nada trascendental, todo estaba muy por debajo del radar, por llamarlo de alguna manera.

Recuerdo muy bien cómo me llamaba la atención las mamás que cuidaban mucho de sus hijos, las que estaban presentes en la vida de sus hijos, incluso, algunas de ellas fueron a regañarme por hacer llorar a sus hijas, por hacerlas sentir mal y yo solo pensaba “cuando yo sea Mamá, seré como ellas” y así lo fui. Esto en ningún momento es que mi Mamá estuviera distante de mi, simplemente es lo que llamaba más mi atención.

Hubo algunas niñas que eran como un imán para mi, hijas de amigas de mi Mamá, y otras, compañeras en la escuela, niñas que siempre estaban muy tranquilas, que disfrutaban los juegos, las platicas, la convivencia, ahora se que eran niñas que se dedicaban a lo que una niña normalmente hace, ser felices disfrutando el momento. Ésta era una situación muy difícil de entender y lo único que venía a mi mente en ese momento era encontrar la forma de molestarlas y que pasaran un mal rato, quizá alguna broma pesada, lo que fuera necesario para hacerlas sentir mal en ese momento. Hoy entiendo que esto es algo terrible y la verdad no me siento bien de haberlo vivido, sin embargo, así fue y no lo entendí por mucho tiempo. Afortunadamente, el buen ejemplo en mi casa con mis Papás en un ambiente tranquilo y de mucha comunicación, especialmente con mi Papá, me ayudo a controlar ese coraje hacia lo “bonito”, lo “bueno”.

Algo que también me sorprendía mucho, era como esa niñas podían hacer y disfrutar de actividades tan simples como dibujar o jugar algún juego de mesa, es más, eran muy buenas hacíendolo, además, lo disfrutaban lo que para mi, era un don especial. ¿Cómo pueden disfrutar tanto? ¿Cómo pueden ser tan seguras de si mismas? ¿Cómo pueden ser tan buenas en lo que hacen? Y más aún, ¿Cómo si yo estoy ahí, no lo puedo disfrutar también? Era como si yo no tuviera ese don que ellas tenían, ese poder mágico para disfrutar cada momento, ese poder de concentración. Constantemente estaba nerviosa y molesta, siempre a la defensiva, siempre atenta a algo que no estaba ahí, con ese terror a que algo muy malo podía suceder en cualquier momento, esto me limitaba mucho para poder disfrutar los juegos y la convivencia hasta que me acostumbre a vivir así... y así paso mi niñez.

Mucho tiempo después entendí que yo tenía un duelo sin resolver y sin reconocer. Es por eso que el tema del duelo en la adopción me parece crucial y que requiere la atención de todos los padres, pues si queda sin resolver, afectará el desarrollo del niño en sus interacciones y crecimiento, incluso, hacer que la personalidad del niño quede oculta dentro de este cúmulo de emociones negativas, pues siempre va a estar “ocupado” pensando en eso que no entiende y que no tiene ni la menor idea de dónde viene, tampoco podrá entender porqué reacciona así. Lo más delicado es que puede llegar a acostumbrarse a vivir así, mientras más tiempo pase más difícil será el proceso.

Los expertos dicen que es de suma importancia ayudar a los niños a pasar por sus etapas de duelo ya que no tienen la fuerza o entereza emocional para hacer este proceso por su propia cuenta. Si no reciben ayuda especializada y el apoyo de sus padres, ¡podrán quedarse estancados en esa situación toda la vida!

Se que lo primero que se necesita para que una adopción se viva mejor es RECONOCER que el niño adoptado a sufrido un abandono, en la mayoría de los casos, aunque hay niños que han sido dados en adopción porque sus padres mueren, ese puede ser un ejemplo de los que no llevan un abandono a cuestas, sin embargo, es importante reconocer que en todos los casos los que hemos sido adoptados hemos sufrido pérdidas al comienzo de nuestras vidas, por parte de las personas que “debieron” cuidarnos, protegernos y darnos amor en la vida, justo en el momento que estábamos más indefensos, cuando no teníamos ni voz ni voto en esa decisión.
Entonces un niño/a que fue adoptado al nacer o que fue separado de su familia e institucionalizado puede estar en duelo por perder a sus padres y por otras muy variadas razones, por ejemplo, por haber perdido la oportunidad de crecer en su familia de origen, o por la simple idea de lo que “hubiera” sido su vida si no lo “hubieran” abandonado, el duelo de cada uno es muy particular, es único. Ahora, es importante comentar que el mejor momento para solucionar y superar este duelo es la niñez.

Yo fui dada en adopción al nacer pues las personas que me dieron la vida así lo decidieron, yo si sentí ese abandono y ese rechazo, la pareja que me adopto, mi Papás, no supieron manejar mi adopción, me ocultaron mi origen, mi historia, yo siempre sentí, supe, que había algo que no estaba bien en mi vida, también sentí que ellos me desearon y amaron cada uno de sus días aunque nunca hablaron conmigo de mi adopción. Me dieron mucho amor y se que me hubiera gustado mucho platicar con ellos de todo esto que paso, de mi adopción, escuchar sus opiniones al respecto y que me orientaran en mis pensamientos y reacciones, estoy segura que todo hubiera pasado al cabo de un tiempo.

La adopción es solo un proceso y puede ser lo mas maravilloso en la experiencia de la familia, por eso es tan importante que los padres estén preparados y tengan conocimiento de las situaciones que se pueden presentar con sus hijas/os. Especialmente prepararse enfrentando sus propios miedos para poder tratar los temas de adopción y origen con sus hijos y lo pueden hacer ayudándose de un profesional para que llegado el momento, cada etapa sea una etapa superada más, en el libro de los recuerdos.

Mónica C.U.


lunes, 22 de agosto de 2011

Abandono y Adopción son diferentes

Lo que me ha motivado este tiempo a compartir mi historia de adopción y mi vida con mis Papás ha sido como primera instancia el amor y cuidados que recibí de ellos cada día, lo felices que eramos en familia. La segunda es un profundo dolor que viví en secreto muchos años y que era completamente incongruente, desentonaba con todo lo que me rodeaba y la vida que tenía, una gran ansiedad acompañada de tristeza que hacía más fuerte ese sentimiento de no pertenecer a mi familia.

Constantemente estudio y me informo de los temas alrededor de la adopción y recientemente encontré un material sumamente interesante de Nydam (1999) en el que propone que la adopción y el abandono son dos cosas completamente diferentes entrelazadas en una situación de la vida de una familia, mi conclusión es que éste enfoque es uno de las más acertados que hay respecto al tema por lo que les comparto mi impresión.

El abandono sucede cuando una pareja, decide renunciar a la paternidad de su hija/o, en ese momento marcan de por vida a ese ser humano, provocan una herida muy fuerte y profunda en ese/a bebe o niño/a, que a lo largo de su vida surgirá de muy variadas formas y normalmente de manera inconsciente y que para tener una vida mas sana emocionalmente se debe tratar en terapia. Los autores John Bowly, Psicólogo y Donald Winnicot, Pediatra y Psicólogo, entre otros, demuestran en sus investigaciones y estudios lo importante que es el cuidado de los padres hacia un hijo dentro de la familia, especialmente el lazo entre la madre y el/la hijo/a desde el vientre hasta aproximadamente los tres años de vida. Cuando se procura este cuidado y unión, el resultado es una buena salud mental.

La falta de este cuidado provoca la ruptura del lazo madre-hijo/a, como en el caso del abandono que sufre el ahora hijo/a adoptivo/a, en otros casos la ruptura se presenta por situaciones de abuso o una separación abrupta de las personas que tienen al bebé o niño/a bajo su cuidado y puede afectar gravemente su futuro.

Para entender esto claramente es importante reconocer que el bebé siente y percibe su entorno desde que se encuentra en el vientre (psicología prenatal) y que para ese bebé la madre es todo su mundo. A través de su madre es que va aprendiendo todas las sensaciones y emociones, así mismo, establecerá la forma en la que se relacionará con las demás personas con las que tenga contacto en su vida, para explicarlo más sencillo, esto determinará la forma en la que se desenvolverá en el mundo a lo largo de su vida. Al saber esto es mucho más fácil entender que exista lo que Nancy Verrier llama la “herida primaria” que se hace a ese bebé si es abandonado al nacer o en los primeros años de vida. Esto se puede agravar si el niño/a ha sufrido varios abandonos o ha estado bajo el cuidado de diferentes personas, por ejemplo ha estado en diferentes casas hogar o casas intermedias.

La adopción es por otra parte la trasferencia de los derechos de paternidad a unos padres no biológicos, a partir de ese momento empieza una vida en familia, y como dice Nydam, la adopción es un proceso de sanación para el niño/a abandonado pues tiene la oportunidad de recibir todo lo que le fue negado, por ejemplo; amor, cuidado, compañía, cariño, relaciones familiares, y en muchas ocasiones, hermanos. Es también una nueva vida para la pareja que decidió hacer o expandir su familia por medio de la adopción, este niño/a llega y completa su familia, les da la oportunidad de ser padres, incluso, hay ocasiones en que las parejas que deciden adoptar por casos de infertilidad después de la adopción han concebido cuando habían pensado que eso nunca sucedería.

Separar el abandono, de la adopción es algo muy sano, que además ayuda a entender con mucho más claridad la dualidad tan contrastante con la que la mayoría de los adoptados vivimos, personalmente la considero la única manera en la que yo puedo entender lo que viví.

Ahora entiendo que lo mejor de mi experiencia fue haber sido adoptada, a pesar de que hubo situaciones que perjudicaron mi adopción, lamentablemente mis Papás no supieron manejar esa situación en nuestra familia, y no los culpo, con tantos prejuicios de la “sociedad” de entonces y tantos miedos sin resolver, o tal vez, asuntos de infertilidad sin trabajar, porque tomar terapia en esos tiempos tampoco era muy bien visto, independientemente de las razones que hubieran tenido para hacerlo ellos decidieron vivirlo en secreto y eso me hizo daño. A pesar de eso, sus cuidados y amor me dieron la fuerza para sobrellevar y salir adelante del abandono que viví al nacer y que me hizo sentir mal por tanto tiempo sin entender porqué.

Muchas personas consideran la adopción como un suceso traumático y devastador para un niño/a y si no se tiene conocimiento de lo que rodea a la adopción, puede tomarse así, a mi me sucedió. En mi experiencia cuando me enteré que había sido abandonada y que mis papás me habían adoptado sentí que quería morir, empecé a pensar que yo tenia algo muy malo pues no me quisieron, y esto me hizo desatinar por varios años y realmente no me sentí así por haber sido adoptada, me sentí así porque confirmé lo que siempre había sabido, “yo no era su hija y alguien no quiso tenerme”, porque alguien me rechazo, porque alguien al nacer me abandono y a pesar de no saberlo conscientemente, siempre lo supe. Por un tiempo sufrí mucho porque la persona que por naturaleza debió amarme y cuidarme me dejo, fue difícil llegar a este punto donde entendí y acepte que fui resultado de un embarazo no deseado, no planeado, eso fue lo que me ocasionó esta herida que me ha tomado más de media vida entender y sanar. Tomó tanto tiempo porque los primeros 30 años de mi vida lo viví en secreto, ahora lo se, lo entiendo, y estoy convencida que lo mejor que las familias entrelazadas por medio del abandono y la adopción pueden hacer es prepararse, conocer la realidad de lo que pueden encontrar en su vida, y entender que el amor por sí solo no es suficiente, éste debe estar acompañado por la comprensión de esta situación de vida que es una parte intrínseca a la adopción.

Es este mi compromiso con mi familia, porque después de todo lo vivido realmente no puedo pensarlo ni verlo de ninguna otra manera, la adopción es una mejor oportunidad de vida para todos los involucrados, claro debe haber sus excepciones en casos aislados, aún así quiero trabajar para que cada vez existan menos de esas excepciones, y muchas más adopciones sanas.

: )

Mónica C.U.

domingo, 1 de mayo de 2011

Saber sin Saber

Siempre lo sentí, lo sabía y nunca nadie me lo dijo. ¿Cómo sucedió esto? realmente no lo se. Lo cierto es que el momento de mi entrega, el momento en que fui abandonada, lo viví y dejó un profundo dolor en mi corazón. Dolor que tarde mucho tiempo en entender y sanar.

Fui una niña feliz en compañía de mis padres, crecí como hija única, tal vez, sobre protegida y mimada, así fue mi vida. Aún así en muchos momentos, cuando estaba a solas me llegaba una gran angustia y ansiedad que apenas hoy entiendo claramente. Esa ansiedad de no saber porque siempre me sentí fuera de lugar, que no encajaba, ¡me deba tanta desesperación! ¡sentirlo me ponía siempre de malas! Después llegaban esos preciados momentos con mi Papás y todo desaparecía otra vez ¡me sentía feliz! Así fue que paso la vida, los años.

Había momentos en los que mis pensamientos me daban escalofríos, por ejemplo, veía a mi Mamá y pensaba, “yo no salí de ahí”. Ocasionalmente veía a mis Papás y las fotos familiares y no comprendía a quién me parecía, me preguntaba ¿mis ojos y mi nariz de donde salieron? Lo más difícil era no hablar con ellos de esto que sentía, era como tener una bomba siempre a punto de explotar dentro de mi. Constantemente tenía esa duda, en alguna ocasión hasta saqué la conclusión de mi origen, que por cierto resultó ser acertada, y lo peor es que no podía hablar de esto con nadie. Dentro de mi era imposible considerar hablar con mis Papás del tema, de mis sospechas, claro, no quería que ellos se sintieran mal o defraudados de mi. Con todo esto la adolescencia fue muy difícil para mi.

Yo siento que crecí sin tener un sentido de pertenencia, y lo voy a tratar de explicar; Yo sabía que era su hija y al mismo tiempo no sentía que fuera yo su hija. Era muy feliz mientras que lloraba por las noches frecuentemente. Vivía en un hogar tranquilo y amoroso, sin embargo ¡vivía angustiada!

Los años pasaron y fui mamá, yo era la más feliz del mundo al poder abrazar a mis bebes, y confieso que a veces los hacía llorar de tantos besos, los veía crecer y pensaba yo que tal vez ellos tendrían la misma duda que yo tuve y se preguntarían si yo era realmente su Mamá, en ese mismo momento tome la decisión y fui a preguntarles para evitar que ellos vivieran con esa duda. Cuando el mayor tenía 7 u 8 años le pregunté “Ian, ¿tu estas seguro de que yo soy tu Mamá?” Mi hijo me volteo a ver tan extrañado y me dijo, “¡pues claro! ¿Qué te pasa Mamá?”. Cuando mi hija creció también le pregunte, “Sarah ¿Sientes tu que yo soy tu Mamá?” Con la misma mirada que Ian me contestó antes me dijo “¡ay mamá que te pasa! ¡Pues claro y además toda la gente me dice que me parezco muchísimo a ti! Sus palabras fueron bastante claras, aunque la expresión que hicieron cuando les hice las preguntas fue lo mejor que me pudo haber pasado en ese momento. No cabía la menor duda, ¡sabían que era su Mamá! Que alivio y gusto sentí al escuchar esas respuestas, ¡Lloré de gusto por saber que ellos estaban seguros que yo era su Mamá, que maravilla!!

Por muchos años viví un secreto, una mentira. Mis Papás me ocultaron una parte importantísima de mi historia y no los culpo, de hecho, los entiendo. A veces pienso que me quisieron proteger de todos los prejuicios que había en torno a la adopción, tal vez, de la gente que se refiere de manera muy despectiva de los niños que han sido adoptados. No se que fue lo que ellos pensaron para tomar esa decisión, no tuve la oportunidad de hablarlo con ellos, me enteré de todo cuando ellos ya habían fallecido. Yo siempre voy a amar a mis papás, sin embargo, haber sido abandonada al nacer y haber vivido en una mentira afectó muchísimo en: la confianza en mi misma y en los demás; mi capacidad para dar y recibir amor y, la angustia no me dejaba vivir en paz. A partir de que me enteré de la verdad se empezaron a presentar situaciones muy difíciles en mi vida, entré en depresión y gradualmente fui aprendiendo más detalles de mi origen hasta que llegó el momento en que me rendí... fue entonces que busqué ayuda profesional, terapia. Llegó el momento en el que ya no podía hacerme tonta, tenía que dejar de buscar formas de evadir la situación porque al fin al del día sólo me sentía más mal, tenía esa gran necesidad de terminar con la angustia, el miedo a confiar, a querer y a final de cuentas a amar.

Después de haber vivido esa experiencia de adopción tan hermosa y a la vez tan dolorosa, no me queda duda de que lo mejor es hablar con la verdad de la adopción, ¡desde el primer momento! Ese
niñ@ adoptado tiene una herida muy profunda que puede sanar enfrentando la realidad y hablando siempre con la verdad, claro, poco a poco, siempre de acuerdo a su edad y las preguntas que realice. Ser cuidadosos al contarle los detalles dolorosos, si los hubiera, sin mentiras, sin exagerar o minimizar la situación, siempre hacerlo desde el corazón, incluso, es aconsejable buscar ayuda profesional. Esto es lo que va a ayudar al hij@ adoptivo a tomar su lugar en la vida, a crecer con seguridad, sentirse valorado, acompañado por sus padres en cada paso que de. Enseñarle a respetar a la mujer que lo dejo nacer, a superar el dolor de ese abandono, a entender lo mejor posible que llego a un lugar muy especial a formar una familia en la que ha sido esperado y deseado con mucho amor e ilusión, los padres deben saber que son sus padres pase lo que pase, en las buenas, las malas y las mejores y que todo esto ha sido algo muy bueno, sino es que lo mejor para todos los que integran cada nueva familia que se forma a través de la adopción.

Mónica y Carlos

domingo, 19 de diciembre de 2010

Reflexionando sobre el uso de la palabra Mamá

Hablar con tu hij@ de adopción es la mejor decisión que puedes tomar en familia si lo que buscas es la felicidad de todos los integrantes a través del amor y al mismo tiempo fomentar la unidad de todos sus miembros. Es necesario tener claridad respecto a la adopción, la información disponible y, por supuesto, recordándole que adoptarl@ fue una decisión tomada por amor, esto llevará a tu hij@ a vivir y crecer con mucha más seguridad, esto solo se puede lograr enfrentando los hechos con total amor y honestidad.

Como padre tienes la opción de propiciar o inculcar a tu hij@ querer o sentir cariño hacia su progenitora, tal vez, inventando historias y situaciones que son falsas, son mentiras. Incluso, inculcarle que esta persona es su “Mamá”. Por ejemplo, hay un mensaje común que dice “hizo lo mejor para ti, por eso te abandonó”. Este y otros mensajes pueden resultar en algo sumamente confuso, estresante y agobiante para tu hij@ ya que estarás comunicando constantemente abandono = amor, esto con daños y repercusiones inimaginables. Justamente por eso proponemos establecer claramente la diferencia entre progenitora (o el nombre que tu elijas darle) y padres ya que el peso y significado de estas palabras deja una huella en tu hij@.

Tú puedes propiciar que tu hij@ idealice o imagine a la progenitora como una persona que actuó por amor, esto solo genera confusión. Algo que te pudiera parecer tan sencillo como llamar a esa mujer que le dio vida “mamá biológica” ya está generando un daño profundo en sus sentimientos y su razón, si además de esto ese niñ@ tiene una Mamá (la que llaman adoptiva) la confusión generada es mayor, las palabras Mamá y Papá son, en mi opinión, muy especiales... yo diría que son demasiado profundas, son palabras de amor. Quizá tu hij@ es aún muy pequeño para expresar claramente su confusión. De ti depende enseñarle a “sentirse” de esta forma sobre su progenitora, incluso, podría resultar en menospreciar a la Mamá que lo cuido en su vida cada día, pensémoslo bien y reflexionemos por favor sobre esto para organizar cada tema en el lugar que le corresponde.

El abandono que vivió el ahora hij@ adoptivo, tu hij@, es una realidad, sucedió y nada lo puede cambiar, él mismo fue el primero en vivirlo, es imposible ignorar esto, y más difícil aún, intentar que tu hij@ encuentre dentro de sí el amor o cariño para esa persona que lo rechazó y lo abandonó. Hay personas que creen que inculcar este tipo de amor hace que este evento de abandono sea menos doloroso y están equivocados, hay muchos estudios que respaldan esta idea y que han determinado que este mensaje hace mucho daño por ser incongruente y generar confusión.

Cuando yo me enteré de mi adopción me dijeron “tu mamá fue una muchacha joven que dio a luz y se fue” en ese momento me sentí devastada por haber sido “¡abandonada por mi mamá!” y el uso de esas palabras impidió por mucho tiempo llegar al punto de sanar esta situación y entender que mi Mamá y mi Papá son realmente los que cuidaron de mi y estuvieron a lo largo de mi vida, ahora claramente entiendo la diferencia entre el amor de Padres y el respeto a mi vida por parte de mi progenitora.

En conclusión, es de suma importancia tratar el tema del abandono con tu hij@ y dejar claro que es importante el respeto hacia su progenitora, siempre y cuando el mensaje sea claro. Además, evitar a toda costa el mensaje incongruente de abandono = amor por las repercusiones que este tiene. Cada familia tiene dentro de si misma los recursos necesarios para poder hablar con su hij@, dicho de otra forma, tú tienes todos los recursos necesarios para poder ayudar a tu hij@ a tener un proceso más sano que lo llevará a superar esta herida libre de confusiones.

Muchas de las conclusiones reflejadas en este texto nacen del análisis de los estudios de Nancy Verrier así como mi experiencia personal.

Mónica Castañeda Urrutia.

martes, 20 de julio de 2010

Platicando con una mamá adoptiva



Tuve el gusto de conocer a una mamá adoptiva que considero ejemplar.

Siempre se enfoca en lo bueno de la vida, sobre todo cuando las cosas se ponen mal (en mi opinión es lo que más trabajo puede costar) cuando las emociones están de por medio para manejar alguna situación especial. Siempre encuentra formas de contrarrestar de la mejor manera los problemas que ocasionalmente se presentan con la adopción, siempre lo hace con todo el amor que una madre puede tener para el bienestar y la estabilidad de su familia. Comento todo esto porque he leído en su blog muchas reflexiones, me llamó la atención algo que ella hizo para resolver una situación muy difícil que se le presentó a su hija en la escuela, cambió un problema, por una situación agradable y mejoró mucho la actitud de los compañeros hacia su hija. Me imagino lo fuerte y segura que la niña se sintió con la compañía y el apoyo de su Mamá de una manera tan inteligente y amorosa durante este proceso de adaptación en la escuela primaria. Les recomiendo mucho que lean esta historia en el escrito del Jueves 3 de Junio del 2010. Con titulo “Disfruto compartiendo mis orígenes “.

Después de leer esto le pedí una entrevista vía electrónica y ella con gusto acepto, quiero compartirla con Uds. Yo se que hay muchos papás adoptivos que hacen cosas maravillosas en su vida con la adopción y este es un ejemplo de ello. Disfrútenlo :)

Entrevista con Brenda Padilla
Mamá adoptiva. Adopción Internacional


Pro Adopción: ¿Cómo nació la idea de adoptar?

Es curioso porque cuando era una niña, me acuerdo que tenía la idea de adoptar un niño cuando era mayor porque la adopción ya formaba parte de mi familia a través de mi tía (hermana de mi madre) y algunos primos. Sin embargo, la idea de adoptar fue de mi marido y me sorprendió mi reacción. Me sentí totalmente desbordada porque ya teníamos dos niñas pequeñas y estaba yo intentando consolidar mi vida profesional aquí en España. Como no tenemos familia cerca – ni la mía ni la de mi marido (que vive en otra parte de España) – me sentí muy sola para emprender cualquier proyecto para tener más hijos. Sin embargo, lo hablamos mucho y al final decidimos que juntos lo podríamos hacerlo. Y así fue como nació la idea.

Pro Adopción: ¿Por qué decidieron por la adopción internacional?

Una persona en el entorno profesional de mi marido había adoptado a una hija de China y estaba en trámites para traer a su segunda hija a casa. Le contó lo bueno que estaba funcionando la adopción a través del gobierno china que llevaba todo con bastante transparencia y a mi marido le pareció el país ideal. Ya teníamos los dos amigos chinos en EE.UU. y él había pasado un año estudiando Mandarín con uno de ellos así que había también una base de interés en el país. Por mi parte, había crecido siempre con una “familia indonesio/Chino” – unos amigos de mi abuela que formaban parte de nuestra familia extensa, así que también me pareció interesante crear relaciones incluso más estrechos con China a través de la adopción de una hija nacida allí.

Pro Adopción: ¿En qué países hicieron el trámite?

Soy de EE.UU. y me sorprendió que pudiera hacer los trámites en España. Pero claro, mi marido es de aquí y soy residente desde hace muchos años. Así que tuve una experiencia muy especial – la de tramitar algo tan íntimo como una adopción a través de un gobierno “extranjero” para mí. Fue una experiencia única, para decirlo de alguna manera.

Pro Adopción: ¿Cuánto tiempo tomó su trámite de adopción?

En aquel tiempo (hace 8 años cuando empezamos) todo fue mucho más rápido. Creo que podríamos haberlo completado en poco más de un año. Pero a más o menos la mitad del proceso me quedé embarazada (por sorpresa) y decidimos parar un poco el proceso para dejar nacer a la niña tranquilamente, así que al final tardó dos años y al adoptar nos encontramos con “mellizas virtuales”, dos bebés separadas por sólo cinco meses.

Pro Adopción: Me puedes compartir el primer pensamiento y sentimiento que llego a ti cuando tuviste a tu hija por primera vez en los brazos.

Me sentí totalmente abrumada que alguien acababa de entregarme una bebé para siempre. Sólo siete meses antes había dado a luz a su hermanita, que nos esperaba en España y no pude quitarme de la cabeza la imagen de la madre biológica, que me daba tantísima pena. Sentía un enorme responsabilidad hacía ella y no pude aceptar que se hubiera separado de su hija voluntariamente. También me impresionó lo guapa y sana que era la niña y pensaba una y otra vez ¿Cómo puede ser que esta niña tan perfecta se encuentra en una situación tan delicada – que no puede quedarse con su familia y que ahora no pueden disfrutar de ella?

Así fue que – mientras mi marido se ocupaba del papeleo – me iba por el hotel con la niña en un estado de shock total, contenta, abrumada, mirándola, sonriendo y observando sus reacciones. Ella estaba muy cómoda conmigo. Era como si me hubiera estado esperando desde siempre. Recuerdo que entramos en un ascensor, se veía en el espejo y se reía a carcajada y sentí un flechazo. Pensé – después de haberme preparado para recibir a una niña que estaría llorando y rechazándome al principio, esto es INCREÍBLE.

Pro Adopción: ¿Cómo la recibieron los demás miembros de la familia?

Más que estupendamente. Las dos hermanas mayores - de ocho y cinco años en aquel momento - siempre estaban muy conformes con la idea de tener más hermanas. Ya se estaban acostumbrando a la recién nacida y deseaban mucho, mucho conocer a su nueva hermana.

Me acuerdo que llegábamos muy tarde del viaje. Las niñas recuerdan como mi hermana – que había venido de EE.UU. para cuidarlas – les había metido a todas en la cama. Pero no podían dormir y subían para conocer a su hermana esa misma noche. Estaban encantadas y hoy – 6 años después – siguen más encantadas y enamoradas que nunca.

Las cuatro niñas se llevan estupendamente. Se quieren mucho y entre las dos pequeñas hay un lazo muy fuerte y especial – son realmente inseparables. Es como si se hubiera nacido la una para la otra.


Pro Adopción: ¿A partir de qué momento empezaste a platicar de adopción con tu hija?

Al principio no se me ocurrió hablar demasiado con ella – que tenía un añito. Pero sí hablé un poco con las mayores. La verdad es que los primeros dos años estaba tan cansada que no tenía fuerzas ni para pensar más allá de cada momento. Estaba trabajando y había dado a luz a una niña, más adoptada a otra. Por muy bien que se llevaba todo el mundo había mil factores porque mi familia en EE.UU. estaba atravesando momentos durísimos… Pero llegó un momento en que sentí la necesidad de leer algún libro sobre adopción. La niña ya tenía 3 años y curiosamente, justo después de leer un poco sobre como hablar con ella, me preguntó si había estado en mi barriga. Desde entonces hemos hablado bastante. No siempre he sabido que decirle, pero nos vamos haciendo el camino al andar.

Pro Adopción: ¿Cómo lo hiciste?

Por un lado dejo que la niña pregunta y siempre respondo a sus preguntas con sinceridad. Por otro lado, dejo material estratégica en forma de cuentos para niños para que vaya pensando en estos temas y preguntando más. También repasamos fotos y otro material del viaje a China. Algunas veces la he hecho algún comentario sobre cómo me gustaría conocer a su madre en China o preguntándole si le gustaría conocer su pueblo natal. Es un tema muy natural en nuestra casa. Hablamos bastante de “nuestros países” como tenemos tres en esta casa: EE.UU., España y China, y hacemos comparaciones o preguntas sobre cada uno, que es también una forma de tratar los orígenes.


Pro Adopción: ¿Que reacción notaste en tu hija hacia el tema?

Curiosidad es la reacción más común, pero también ha reaccionado con rabia (cuando alguien con poco tacto le preguntó como su mamá podría haberle abandonado) y con tristeza (al saber que no podíamos contactar con su madre ni su padre biológicos porque no tenemos información para encontrarles). También, a veces muestra confusión, más que nada cuando intento explicarle una cosa complicada – como el porqué detrás de la adopción en China – e igual no logro adaptar mi respuesta a su edad.

Pro Adopción: ¿Podrías platicarnos si tú has vivido alguna complicación con tu hija por el hecho de que ella es adoptiva.

A pesar de llegar con sólo 12 meses es insegura y creo que tiene que ver con el cambio que experimentó siendo sólo un bebé. Muchas veces se pega a nosotros como si íbamos a desaparecer en cualquier momento. A veces pienso que no sé dónde está, la llamo y me doy cuenta de que está justo detrás de mí – como si fuera mi sombra.

Pro Adopción: ¿Cual fue tu reacción a esto y que cambios generó esto en sus vidas?

Esto para mí ha sido difícil. Soy una persona muy independiente y activa y me cuesta muchísimo adaptarme a sus necesidades de estar pegada a mí. Pero poco a poco estamos encontrando la fórmula de compaginar nuestras necesidades.



Pro Adopción: Estas situaciones ¿De qué forma han afectado a tus hijas biológicas?

Creo que todo lo relacionado con la adopción de mi niña ha sido bueno para todas. Ha enriquecido la vida de sus hermanas mayores porque comprenden la vida de una manera mucho más profunda que la de otras niñas de sus edades. No podemos ni imaginar la vida de la otra pequeña sin su “melliza”.

Por otra parte, el hecho de que esta niña me está haciendo replantear mi estilo de vida para estar más tranquila y disponible para todas también es positivo. De alguna manera me está enseñando a tomar la vida con más calma quizás.

Pro Adopción: Iniciaste un Blog “Adopción por dentro”, en lo personal pienso que es un lugar maravilloso para entender la adopción con un enfoque lleno de amor y positivismo en la vida, ¿Cual es tu principal objetivo en este blog?

Voy a ser sincera: crecimiento personal. Necesito un espacio donde digerir todo lo que estoy leyendo y aprendiendo. También para mí es importante compartirlo con otras personas. Por un lado quiero ayudar a los demás, pero por otro, necesito que me ayuden a mí a través de sus diversas perspectivas, sugerencias, preguntas e incluso críticas.

En el principio siempre he tenido otro objetivo que para mí es muy importante y es construir un puente entre una enorme cantidad de información que existe en EE.UU. – en inglés - sobre la adopción y los muchos lectores hispano-hablantes que necesitan acceder a ella. Me parece injusto que esa información se queda allí en inglés por el simple hecho de que a nadie le parece rentable traducirla y compartirla. Pero eso es el mundo en el que vivimos.

Pienso que va a cambiar porque están saliendo nuevas fórmulas editoriales que permiten publicar sobre temas que antes no eran rentables. En este momento estoy considerando una de estas fórmulas para la publicación de una guía sobre la post-adopción.

Pro Adopción: ¿Que sugerencia le darías tú a una pareja deseosa de hacer una familia o complementar su familia por medio de la adopción?

Comunicar. Es imprescindible comunicar, trabajar las expectativas – sobre todo en cuanto a como la vida va a cambiar después de llegar un hijo (o un hijo más).

También es imprescindible la formación. Personalmente sé que hubiera hecho las cosas de otra forma sabiendo lo que ahora sé. Por ejemplo, al volver de China, no cogí la baja maternal porque no estaba consciente de las necesidades de adaptación de mi hija. Ahora sé que no fue una elección muy correcta ni para ella, ni para mí, ni para el resto de la familia.

Pro Adopción: Podrías tú recomendarles a esas parejas algún buen libro, que en tu opinión personal haya sido para ti una buena guía para vivir la adopción y disfrutarla.

Es difícil porque la mayoría de los libros que he leído sólo salen en inglés. Y, de ellos, creo que uno de los mejores es “Real Parents Real Children” por Holly van Gulden. Más que un libro en particular, recomiendo leer mucho – libros para padres y libros sobre adopción – y utilizar mucho el sentido común. En mi trabajo como periodista lo que más destaca es la necesidad de consultar muchas fuentes de información para conseguir una perspectiva equilibrada sobre cualquier tema.

Vivir y enfrentar así la adopción, con tanta claridad en lo que se quiere tener y lograr día a día en familia es maravilloso. Además, el impacto positivo que esto va a tener en la hermosa niña adoptada que con solo tres años preguntó si había estado en la barriga de su mamá. Ese vacío o herida generado por la separación de la madre biológica, va a ser mucho menos intenso, lo más seguro es que crecerá fuerte, segura y feliz de pertenecer a su familia porque ella está ahí por una razón superior a la sangre, el amor.

Pro Adopción: Agradezco a la Sra. Brenda Padilla, por su disponibilidad al darnos esta entrevista, compartirnos sus vivencias y reflexiones, que nos ayudan a vivir mejor la adopción : )

www.adopcionpordentro.blogspot.com

Mónica y Carlos

sábado, 3 de abril de 2010

Amor, Adopción y Verdad

Hace tiempo fui a una terapia porque tenía un sentimiento de culpa muy fuerte y me sentía muy agobiada por ser tan mal agradecida con la vida. Por mucho tiempo sentí que no pertenecía, que no encajaba en ningún lugar mientras que en casa lo único que recibí fue amor y cuidados.

Le platiqué a la terapeuta que era muy difícil entender porque me sentía así desde que tenía uso de razón, sentía que era una mala persona por pensar y sentirme así. Ella me dijo “No se que es, solo se que te creo. Esto es algo que todos los hijos adoptivos sienten y no tiene nada que ver con ser agradecido o no”.

Me platicó de dos pacientes, hijos adoptivos, muy especiales:

El primero, un niño de 9 años con una situación familiar en la que sus padres decidieron evitar y ocultar el tema de su adopción. Durante una sesión con este niño la psicóloga salió de la oficina por unos minutos dejándolo completamente solo y viendo los juguetes que ella tiene para su terapia. Al regresar decidió observar lo que el niño hacía sin que el la viera. El niño estaba enojado golpeando contra el suelo a una Barbie embarazada. Mientras que la golpeaba le decía con un tono de coraje y resentimiento, “porque dejaste a tu niño! porque no quisiste a tu niño!” En ese momento ella entró al consultorio y el niño reaccionó sorprendido y preocupado quizá por miedo de que ella lo hubiera escuchado o visto.

El segundo, una niña de 7 años donde su situación familiar fue de hablar siempre con la verdad respecto a su adopción como un medio para llegar a su familia. Durante una sesión la niña le comentó a la psicóloga que tenía un secreto que contarle y le dijo, “Sabes, a mi me adoptaron mis papas, yo vivía en una casa donde había muchísimas niñas, mis papas llegaron y me escogieron a mi, de entre todas esas niñas! A mi me tuvieron otros papás que no me podían cuidar, por eso me dejaron en ese lugar para que alguien me encontrara”. El tono de voz de la niña estaba cargado de felicidad y valor personal, tanto que sorprendía.

Al escuchar estos dos casos me quedé sin habla, imaginé el impacto que tiene en la vida de cada persona, independientemente de la edad, pensar y sentirse; amada, afortunada, valiosa y feliz; comparado con estar confundida, triste, desorientada, enojada, resentida y, además, no entender que lo ocasiona.

En la vida es de vital importancia tener una comunicación clara y abierta, más aún en la adopción respecto al origen de la familia, esto puede eliminar casi por completo la herida primaria ocasionada por el abandono mientras que genera valor, fuerza y resiliencia para el hij@ adoptivo.

Entiendo que para muchos padres adoptivos puede ser complicado tocar el tema con un bebé o con un pequeño. Se que este puede ser un concepto sumamente complejo de comunicar porque tiene su origen en un evento muy fuerte en el vida del hij@ adoptivo. Sin embargo, la verdad y la comunicación abierta evitan crear más heridas en los hij@s, además, con todos los beneficios que esto conlleva respecto a su propia confianza y fuerza ante la vida, por esto, vale mucho más la pena afrontar el reto desde el inicio para tener hijos sanos emocionalmente.

Mónica y Carlos

domingo, 7 de marzo de 2010

Entendiendo al niñ@ adoptado

Ser adoptada no significa que sea un ser humano diferente a los demás, simplemente quiere decir que las personas que me dieron la vida decidieron no estar conmigo y por consecuencia a esta decisión, mis circunstancias de vida resultaron especiales.

Mi adopción fue un secreto y aun así, siempre sentí que no era hija biológica de mis padres, senti siempre que faltaba algo, algo no estaba bien, esto me ocasiono desesperacion, descontrol, ansiedad, coraje, tristeza y culpa por mucho tiempo, culpa porque mi vida estaba muy bien y al mismo tiempo mal.

Siempre lo sentí y ahora tengo la necesidad de entender por qué.

He buscado literatura y ahora se que hay quien llama a esto, herida primaria o trauma de separación, lo que he encontrado me ayudó mucho a entender mi historia.

Ahora ENTIENDO que mientras estuve en el vientre de mi progenitora, sentí rechazo y al nacer, su abandono, y, a pesar de ser una bebé recién nacida, ya tenia yo una historia, ya sentía dolor y tristeza, ya había sufrido la perdida de “Padre y Madre” lo que algunos psicólogos comentan equivale a una muerte.

A veces pienso… que sería completamente diferente haber estado en un vientre de una mujer que sintiera emoción por la vida que esta gestando y que solo esperará con alegría el momento de poder ver esa carita y abrazar a ese hermoso bebé para llenarlo de cuidados, besos y amor día tras día. Seguramente sería muy diferente.

Así, mi vida inicia como la de una experta en sentir rechazo y abandono. Justo en ese momento de abandono es que llega una pareja deseosa de tener una hija, vivir la paternidad y que por situaciones de la vida decidieron con todo su amor tomar a esa bebé abandonada, a mí, en sus brazos, guiarme por la vida, acompañarme y cuidarme.

Se que el rechazo y el abandono son experiencias terribles para cualquier ser humano, independientemente del momento de su vida en el que esto ocurra. Quizá, algunas personas desconocen esta herida o suponen que cuando un bebé nace y es adoptado enseguida, esta herida no existe. Sin embargo, es completamente real y el bebé la tiene desde el vientre y se hace más profunda al nacer. En mi caso; sucedió, lo viví y me dejó esta herida, tardé muchos años en entender ese dolor por como se dio la situación.

Cuando yo supe de mi adopción, mis padres ya no estaban para poder platicar con ellos de todo esto y agradecerles mi vida, he tratado de entenderlos y se que seguramente tuvieron muchos miedos.

Después de haber vivido estas experiencias; rechazo, abandono, adopción y amor, puedo decir que una persona adoptada lleva una herida en su alma y su mente. Únicamente EL AMOR Y LA VERDAD, con los cuidados y la estabilidad de un hogar feliz pueden borrar todo el dolor, lo que no borra es la sensación de no encajar en ningún lado, de no pertenecer.

Mi definición de la herida primaria es:

Estuve en el vientre de una mujer por mas o menos 40 semanas, desde el momento en que fui concebida ella y yo fuimos una sola persona, me alimento y pude desarrollarme, crecer dentro de ella, fui parte de su ser y de su alma, como solo una mujer y un bebé dentro de su vientre se pueden conectar. Yo esperaba que ella se sintiera tan contenta conmigo en su cuerpo como yo estaba en el de ella, yo quería que al nacer me abrazara y cuidara todos los días, que me diera su amor a través de ese vínculo que formábamos y podríamos tener.

Sin embargo, ella me sintió en su cuerpo y me rechazo, estuvo triste, confundida y cuando nací decidió abandonarme, ese rechazo y abandono me dolió e hirió de una manera tan profunda que apenas ahora como adulto puedo totalmente comprender.

Mónica
Marzo 2010