Hablemos de Adopción, Siempre!

sábado, 22 de marzo de 2014

Mi Progenitora y Mi Mamá


Parte III
Mi mamá, no la puedo llamar de ninguna otra manera pues ella y yo estuvimos juntas cada día.....
Con el tiempo he pensado que esa situación debió ser difícil para mis papás, de hecho estoy segura de que fue muy incómoda para mi mamá y lo digo porque el tiempo que pasábamos por allá, la sentía molesta, su cara reflejaba enojo, su mirada era de desaprobación. Si pudiera describir lo que ella transmitía cada vez que nos encontrábamos, mi progenitora, ella, y yo en el mismo cuarto, su cara era de desprecio hacia mi progenitora, incluso se alejaba de mí; en realidad ella la detestaba, desaprobaba su vida, sus decisiones, su personalidad y su carácter, no estoy muy segura porque se sentía de esa forma; a decir verdad tengo una o dos muy buenas ideas, solo que esas las guardo para mí, estoy muy segura de que alguna de esas ideas es la correcta, pero le pertenecen a ella, y no me corresponde expresarlo, ahora sé que definitivamente eso que ella sentía la rebasaba y nunca lo supero, se quedó con eso siempre, por muchos años cada navidad su manera de manejarlo fue el no estar cerca de mí.
Lo que viví con mi mamá, fue por mucho tiempo desconcertante, tenía actitudes que no comprendía, aunque percibía bastante bien, por ejemplo: En las ocasiones en las que yo me portaba mal, ella con cara de fastidio, una cara o un gesto de coraje combinado con repugnancia diría yo, decía:
-¡Eres igual que: (El nombre de mi prima salía de sus labios)!
Yo quedaba confundida, primero porque no sabía porque en el momento en el que me estaba portando mal (como cualquier niño o niña) y era un momento de molestia para ella, además traía a colación a esa prima que no tenía nada que ver con ese instante (según yo), por otra parte su cara, una expresión terrible de desprecio por la actitud que yo estaba teniendo, cabe aclarar que me estaba portando mal, en realidad nada grave, alguna travesura o actitud que ella desaprobaba totalmente.
Otros momentos difíciles para mí era que muy de vez en cuando ella hablaba por teléfono con algún familiar o con alguna de sus amigas que llegaba a visitarnos de esa sobrina que tenía, digamos que cada vez que hablaba de esa prima ponía mucha fuerza en sus comentarios negativos hacia ella, incluso llego el día en que dijo: -¡Pues por fin se va a casar esa mujer, espero que ya enderece su vida!
Recuerdo que fuimos a su boda.....Así es, yo fui a la boda de mi progenitora, para mí no fue nada especial realmente, solo recuerdo la mirada de prima nerviosa hacia mí como siempre lo fue. Ese día no me puso tanta atención gracias a Dios. En fin solo escuchaba de mi mamá comentarios negativos acerca de mi prima entonces no entendía como ella me relacionaba constantemente con esa prima, la prima a la que yo me parecía físicamente tanto, la prima que tenía una actitud tan confusa hacia mí....... mi mamá me relacionaba constantemente con esa prima a la que detestaba sobre todo en los momentos en que se molestaba conmigo…

Mónica Castañeda U.


sábado, 22 de febrero de 2014

Mi progenitora y Mi mamá


Parte II
En realidad mi progenitora siempre estuvo dentro de mi propia familia, ella vivía en otra ciudad, había que viajar cerca de ocho horas en coche para llegar donde ella, la veía una vez por año, pues siempre íbamos a pasar las fiestas navideñas con ellos, todos en familia.
Cuando yo llegaba a esa casa, la primer cara que veía era la de ella, es impresionante el parecido físico que tengo con ella, debo decir que eso me hacía sentir bien, yo pensaba: ¡vaya al menos me parezco a alguien de la familia! sin embargo, no me gustaba nada verla, pues su mirada me hacía sentir incómoda, siempre me veía con mucha, pero mucha ansiedad, siempre nerviosa, sus ojos enrojecían, me daba cuenta que se ponía mal al verme. Yo solo era una niña y por supuesto eso no me gustaba, siempre lo interprete como: “es la prima que está loca”, “la prima rara”, la prima enfadosa, la prima que siempre me invita a pasear, me ofrece dulces y postres, la que siempre se acerca para preguntarme cosas que no comprendía; la percibía tan agobiada, como a punto a llorar y gritar al mismo tiempo....... Sin embargo dentro de mí la extrañaba tanto, dentro de mi sentía como me faltó su cariño y sus cuidados, sus brazos.......su amor.
Recuerdo en alguna ocasión cuando emprendimos ese viaje como un diciembre cualquiera; mi papá conducía:
-¿Papá te puedo pedir un favor?
- Si
-Cuando lleguemos a casa de los tíos, si viene mi prima a invitarme a pasear, por favor dile que no me dejas ir.
-Pero, ¿por qué?, es tu prima y te quiere mucho
- No me gusta estar con ella, me parece que está algo loca
- Solo la ves una vez al año, no pasa nada si sales un día o dos a pasear con ella, solo te quiere consentir.
Mi mamá, sentada justo al lado de él, no emitía palabra alguna.
Entonces, no me quedaba más que no insistir, la verdad era que no tenía más argumentos para convencerlo, al menos ninguno que pudiera expresar a esa edad. Y sucedía lo que cada año, llegábamos, ella iba por mí con su inevitable mirada de angustia, no me quedaba otra que pasar una tarde o dos de intranquilidad a su lado.
En una de esas ocasiones, cuando ya era un poco más grande, no sé, tal vez unos diez años algo así, estando en su casa, ella me dijo que quería mostrarme algo, me llevo a su habitación y me mostró una biblia, la abrió y había un papel con mi nombre en un escrito, con lágrimas en los ojos lo leyó.... decía que le pedía a Dios que yo siempre estuviera bien, llorando me dijo que ella siempre pensaba en mí, que siempre pedía a Dios para que yo estuviera bien, recuerdo que sentí unas tremendas ganas de salir huyendo de ese lugar; no me quedo duda de que aquella mujer estaba completamente loca. La verdad no me gustaba verla, no me gustaba escucharla, no me gustaba estar cerca de ella. En ese momento, y a esa edad, solo consiguió asustarme y confundirme más.
Así pasaba mis vacaciones decembrinas, cuando llegue a la adolescencia ya ponía limites a mi prima, podía negarme de vez en cuando a salir con ella, ya no dejaba que se acercara tanto a mí, aunque me empezaba a intrigar por qué ella era de esa manera conmigo, porque nadie más se ponía mal conmigo, solo ella. Para ese entonces mi prima comenzaba a hacerle comentarios a mi mamá, comentarios quizá triviales pero que hacían más confusos mis pensamientos hacia ella: Tía pero que bien se ve Mónica, se viste muy bien, está muy bonita, está creciendo muy bien, a mí me parecían comentarios totalmente fuera de lugar, y por lo que podía ver a mi mamá aún más, su expresión desencajada lo decía todo. Recuerdo pensar, como esa mujer se comportaba de una manera tan obsesiva en torno a mí, ¡total a ella que le importa cómo me visto! Para ese entonces ella ya tenía 4 hijos varones, el más grande era cinco años menor que yo, y otros tres con los que me llevaba muy bien, al fin y al cabo crecí pensando que ellos eran mis primos.
Los tíos que en realidad eran mis abuelos biológicos, siempre nos recibían cálidamente, el abuelo un hombre de pocas palabras, fue militar prácticamente toda su vida, incluso llego a ser general me trataba siempre muy bien, a mí me parecía muy extraño que ese señor tuviera tantas atenciones conmigo, de hecho tenía las mismas atenciones que para sus nietos. Pensaba, -¿porque este señor me trata como a sus nietos?, si compraba juguetes compraba uno para mí también, y les decía a sus nietos que como yo era la única mujer, yo podía escoger el que yo quisiera. Cada navidad me preguntaba que de que tenía ganas y el me lo regalaba, yo decía, ese tío realmente es muy buena persona.
Mónica Castañeda U.




miércoles, 22 de enero de 2014

Mi progenitora y mi mamá


Tal vez se pregunten por que escribo “Mi progenitora y mi mamá”, lo hago de esa manera, pues ese fue el orden en que las conocí.
Como antes ya lo he compartido en el blog, fue triste y difícil vivir tanto tiempo sin hablar con sinceridad acerca de mi llegada a la familia; esta vivencia personal es lo que me impulsa a trabajar en pro de la adopción, sin embargo lo que más me motiva a continuar es el gran amor, cariño, y apoyo, que recibí de mi papás, día con día.
Ahora soy una mujer adulta, que fue adoptada al nacer y debo decir, que hasta el momento no he publicado nada acerca de mi mamá, he hablado de mi progenitora, más no de mi mamá, pues es un tema que merece todo mi respeto y amor, tuve que enfrentar situaciones confusas mientras crecía y muchas de esas situaciones se dieron con ella.
Me alentó dar este paso, el saber que hay mamás y futuras madres por medio de la adopción que leen lo que escribo, espero que mi historia, que fue difícil de superar para mí, aporte algo a estas familias y les motive a reflexionar en sus más profundos pensamientos, pues estos se expresan por medio de sus actitudes, gestos y/o expresiones y hasta tonos de voz, reflexionar sobre sus miedos, el manejo de la verdad y su manera de coexistir con la familia que formaron o formaran por medio de la adopción.


Parte 1
Mi progenitora; he de llamarla de ese modo, puesto que ella fue quien me dio la vida....
Los que han leído mi historia saben que mi adopción fue, por decirlo de alguna manera, algo “familiar”, y brevemente lo vuelvo a exponer.
Ricardo y Blanca, (mis padres) eran ya una pareja madura, la cual no había podido tener hijos biológicos, estoy hablando de los años sesenta. Tiempo más tarde, una de las sobrinas de Blanca queda embarazada siendo aún adolescente, su mamá, es decir mi abuela biológica decidió respetar la vida de esa bebe que venía en camino, además hizo cualquier cosa para que esta situación no saliera a la luz, y no fuera una noticia que cualquiera se enterara, incluido su esposo, quien viajaba mucho por cuestiones de trabajo. Así es como mi abuela biológica resuelve discutir el asunto con su hermana Blanca, que no había podido tener familia; le ofrece a esta criatura en adopción, la respuesta fue un si inmediato. La madre adolescente, confundida e incapaz de tomar alguna decisión por sí misma, viaja con su novio desde ciudad de México a una ciudad del norte del país, donde en ese tiempo vivían mis papás, dio a luz a una bebe sana y hermosa (¡Perdonaran la vanidad!) o sea a mí, dejándome a cargo con esa pareja, estable, amorosa, y deseosa de tener hijos.
A partir de ese momento ellos decidieron ocultar a todos incluida yo, mi verdadero origen, decidieron nunca hablar con la verdad, el cómo llegue a la familia, estoy segura que tuvieron muy buenas razones o miedos para hacerlo así, también estoy segura que eso impidió que realmente valorara y disfrutara plenamente la vida a su lado, aun así para mí, ellos fueron los mejores padres.

Mónica Castañeda U.


martes, 31 de diciembre de 2013

Gracias 2013!


Hoy que termina 2013, quiero agradecer un año lleno de trabajo en Pro de la adopción : )

Gracias a Fernando Rocha, escritor independiente, por su auténtico compromiso al unirse a esta causa para cambiar la percepción de la adopción concientizando a la sociedad, ayudando con su trabajo en la edición de mis escritos para exponer de forma acertada mis reflexiones, sentimientos y vivencias. Muchas gracias Fer!

Me siento muy feliz por las personas que voy conociendo y están totalmente comprometidas con la niñez, que coincidimos en esta misión y trabajamos día a día para que las vidas de nuestros niños y niñas tengan cada vez mejores oportunidades de vida, para que logren cada vez más disfrutar de ese tiempo en el que todos somos tan vulnerables y a la vez que puede ser tan hermoso como lo es la infancia, Gracias por invitarme a trabajar con ustedes, por esa confianza a todas y todos Muchas Gracias!!

A ti que pasas por éste blog a leer estos escritos que mes con mes publico te deseo un año nuevo lleno de amor y bienestar. Feliz 2014 !!


 Un gran abrazo!

Mónica Castañeda U.

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Porque existe la adopción?


La adopción es una medida de protección a la infancia; esto es algo que puedo leer y escuchar en cualquier lado que se hable de adopción, incluso en el diccionario figura esta descripción.
En realidad me parece muy importante reflexionar el por qué nace la adopción, esta práctica tiene su origen en el agravio en la niñez, nace del maltrato que un ser humano puede recibir, en muchas ocasiones, desde el vientre de su madre, que es el inicio de toda vida.
Abandono, descuido, abuso, y demás agravios son situaciones que muchos seres humanos experimentan en el comienzo de sus vidas, y no debemos olvidar que muchas veces aunque los niños permanecen con sus familias de origen, los cuales no tienen capacidades y/o recursos para criar, amar, guiar, apoyar a un hijo o hija y lejos de hacerlo solo lo dañan con maltratos que van desde, humillaciones, golpes, dejándoles una especie de mapa negativo a seguir, con el que se relacionaran en la vida adulta.
Como señalan el Dr. Jorge Barudy, neuropsiquiatra, psiquiatra y terapeuta familiar; y la psicóloga y psicoterapeuta infantil Maryorie Dantagnan en su libro “Los buenos tratos a la infancia (2005)”:
Un ciclo transgeneracional de la violencia familiar.”
Muchas investigaciones concluyen que un alto porcentaje de los padres y madres que violentan a sus hijos y familias, fueron precisamente niños o niñas maltratados que no fueron adecuadamente protegidos ni ayudados para superar el daño de esas experiencias al inicio de sus vidas. Si bien es cierto que no se trata de un determinismo, los profesionales que trabajamos en este campo y las diferentes investigaciones señalan que unos de los grandes daños de los malos tratos no es solo el sufrimiento y el deterioro del desarrollo infantil, sino su repetición”.
Entonces, cuando un bebe es desatendido por sus progenitores, y es dado en adopción, o como cada cual prefiera nombrar a ese momento de separación tan doloroso para un ser que ha tenido esa experiencia justo al inicio de su vida; y/o cuando las autoridades han tenido que intervenir y separar a los niños o niñas de esas familias, sus familias de origen donde solo recibían perjuicio y yo agregaría, que corrieron con suerte de que se les haya separado de esa familia que les maltrataba y dañaba día a día, sin ni siquiera tal vez, ser conscientes de esa situación, pues las personas que maltratan solo saben hacer eso, “mal-tratar”, “mal-educar”, sobre todo los casos donde no se tuvo apoyo emocional por parte de nadie cuando crecían, o quizá lo obtuvieron de personas incoherentes y disfuncionales. Se combinan una cantidad impresionante de circunstancias negativas que solo acaban por destruir a un niño o niña en ese tiempo en el que todos los seres humanos somos tan vulnerables, “la infancia “, sobre todo los tres primeros años de vida y desgraciadamente, son pocos los que se dan cuenta de eso y son menos aun los que tienen la fuerza de enfrentar, responsabilizarse y cambiar las actitudes y manera de relacionarse en la vida.

Recuerdo una ocasión, la charla que tuve con un adulto, que en su infancia solo fue violentado, humillado y desprotegido por su padre y también por su propia madre, me decía gritándome, con lágrimas en los ojos y una rabia absoluta:
-Mónica, yo cambiaría mi vida por la tuya en cualquier momento, tu adopción fue algo que te dio una vida llena de amor y cuidados, a mi mis padres ¡solo me jodieron la vida! ¡Cada día de mi vida con ellos, fui maltratado! Hasta que me convertí en adulto y logre salirme de ahí. Era un hombre de casi cuarenta años con dolor, rabia, y un resentimiento profundo, totalmente definido por su terrible inicio en la vida, por la familia en la que le toco nacer.
Entonces ¿Qué sucede cuando estos niños, ya sea abandonados al nacer, o separados de sus familias biológicas son adoptados?
¡Todo empieza a subsanarse! Una nueva vida comienza para todos los involucrados y esto lo he mencionado en varias ocasiones en este blog, porque no es más que la verdad.
-Los progenitores siguen sus vidas-
-La pareja deseosa de tener, completar o extender su familia lo logra
El niño o niña llega un hogar, en donde la mayoría de las veces encuentra un papá y una mamá con una gran capacidad de ejercer la paternidad y logran los tres una vida en familia.
Por lo tanto la adopción, llevada con amor y conocimiento de las situaciones que se pueden presentar en el día a día puede lograr darle la fuerza, seguridad y amor a un niño o niña, el cual tuvo una difícil experiencia al comienzo de la vida. La adopción puede interrumpir ese ciclo transgeneracional de la violencia familiar, en mi opinión otra poderosa razón para seguir trabajando en Pro de la adopción    : )
Quiero desearles a todas y a todos los que toman un momento de su día para pasar por este blog y leer acerca de adopción, que tengan muy Felices Fiestas Navideñas y un excelente Año Nuevo 2014!!!
Seguimos en contacto en Enero del 2014!
Gracias por Hablar de adopción!!
Mónica Castañeda Urrutia


viernes, 22 de noviembre de 2013

Vivencias y Realidades en la adopción


Hoy me da mucho gusto compartir con ustedes un escrito de Gaudí Rodríguez Juárez, Psicólogo y Psicoterapeuta con más de 15 años de experiencia en el tema de la adopción, y autor del libro "Cero golpes", 100 ideas para la erradicación del maltrato infantil.

Todo mi agradecimiento a Gaudí y a Casa Hogar Amigo Daniel, A.C en León, Guanajuato por su invitación a la conferencia " Vivencias y Realidades en la adopción", por su confianza y facilidades para mi participación, en especial a la directora General Lic. Liz Esparza, a la coordinadora del área de adopciones la Sra. Susana Fox, y a la consejera de casa Amigo Daniel,  Sra. Silvia Ribot, fue un honor estar con ellos trabajando en pro de la adopción.


Vivencias y realidades en la adopción

En la actualidad los padres que tienen un mínimo de información conocen la importancia que para su hijo o hija tiene saber acerca de su adopción. No ocultarle la realidad es una premisa que cada vez goza de mayor respaldo, pues conocer su pasado, saber acerca de su origen es su derecho y una de sus necesidades de desarrollo humano trascendente.
No obstante, las preguntas muchas veces giran alrededor del cómo, cuándo y de qué manera decírselo. Aún cuando las recomendaciones generales pueden encontrarse con relativa facilidad en internet y alguno que otro libro, su puesta en marcha se complica debido al temor a lastimar al hijo al platicarle algunos datos difíciles de su pasado.
Justo esto es lo que estimula a muchos adoptantes a preferir no saber la historia del niño o niña que están por ahijar, situación que en ocasiones se amalgama con las fallas y deficiencias técnicas de los procesos de adopción que aún subsisten, por ejemplo cuando las y los profesionales responsables de compartir toda la información del niño a los adoptantes no lo hacen, para evitarles el trago amargo de compartir el arranque difícil que el niño tuvo en la vida. Y es que no debemos de perder de vista que si existe la adopción es porque antes hubo una desvinculación de sus progenitores, sobre todo de la progenitora, que termina por ceder voluntariamente a su hijo a otros padres ante la imposibilidad de poderlo cuidar; en otras ocasiones fue el maltrato lo que llevó a la autoridad a separar al niño o a la niña de sus agresores.
También existen casos donde las y los profesionales que gestionan el proceso de adopción, simplemente no tienen mucho que contar sobre el pasado del niño más allá de un par de datos que explican por qué la adopción es la alternativa para dicho niño.
Existen muchos casos donde la adopción se realizó de manera directa, es decir, la progenitora cedió directamente a su hijo a unos adoptantes, los cuales si se informaron bien, tramitaron un juicio de adopción tal y como la ley mandata. Sin embargo, al no recibir apoyo ni asesoría sobre las especificidades de la adopción, terminaron por ocultarle al niño su historia, su pasado, su adopción. Acaso por ignorar la importancia que tal cosa tiene para el niño, acaso por ansiedades y fantasías catastróficas que rondaban en la cabeza de los adoptantes.
El hecho de que el niño haya sufrido un arranque en su vida caracterizado por las pérdidas y la adversidad no significa que su futuro esté condenado al fracaso, a la infelicidad, a la disfuncionalidad. Los dados no están marcados, como en ocasiones plantean algunas posturas psicológicas deterministas. Mientras estamos en la vida el juego no termina, los humanos nos seguimos construyendo y reconstruyendo.
No es el evento adverso el que genera la fractura o el trauma en el psiquismo, en la personalidad, sino la imposibilidad de poder vivirlo, expresarlo y resignificarlo con la ayuda de los otros: cuando hablamos de los niños, con la ayuda de los padres, tutores y demás adultos que participan en su educación y crianza.
¿Quién no ha tenido una pérdida, una experiencia difícil en la infancia? De la adversidad nadie se salva, ni el niño más cuidado y deseado. La adversidad es parte de la vida. El reto es aprender y adquirir la fuerza para enfrentarla, aprender de ella y salir más fortalecidos; a esto se le llama resiliencia y es lo que toda madre, todo padre (biológico o adoptivo) debemos fomentar con los hijos e hijas.
¿Cómo, cuándo, de qué manera hablarle de su pasado al hijo adoptivo? No existen respuestas universales ni únicas, pues cada hijo es único, lo mismo que sus circunstancias y sus padres.
Lo que sí existen son guías que iluminan el camino. Y queremos compartirlas contigo en la conferencia organizada por Amigo Daniel, A.C.: “Vivencias y realidades de la adopción”, la cual se llevó a cabo el pasado 21 de noviembre a las 19:45 horas en la Universidad Iberoamericana León. Durante un par de horas la psicoterapeuta e hija adoptiva Mónica Castañeda y un servidor compartimos las implicaciones y significaciones de la adopción en las diferentes etapas de vida: infancia, adolescencia, adultez... 

Gaudí Rodríguez Juárez




martes, 22 de octubre de 2013

Hablemos de adopción, SIEMPRE!


Dentro de mi experiencia como hija adoptiva y terapeuta enfocada en el tema te comparto algunos puntos que son de suma importancia para lograr la armonía como familia formada por medio de la adopción.

  1. Reconocer que un niño adoptado tuvo un comienzo difícil en la vida, aún los niños que han sido adoptados al nacer, la mayoría de los adoptados sufrimos el abandono de las personas que nos dieron la vida y así llegamos a nuestra nueva familia. En los mejores casos los niños que han sido adoptados llevan consigo sólo la pérdida, de sus padres de origen, su familia biológica. Si el niño vivió un proceso de institucionalización, tal vez, sufrió más de una pérdida, en algunos casos, maltrato, abuso o trauma. Muchos de los que hemos sido adoptados fuimos producto de un embarazo no deseado, esto es difícil de entender y aceptar, esto quiere decir que pasamos alrededor de 9 meses sintiendo rechazo, tristeza, coraje y solo Dios sabe cuántas emociones negativas más, esto, antes de nacer. Después, al nacer vivimos el abandono de la persona que nos dio la vida. Esto deja una herida profunda, difícil de entender, difícil de manejar y que en mi opinión SI es posible superar.

  1. Hablar con la verdad, tomar la decisión de respetar siempre la historia de tu hijo, ser honesto con él. Esa es la mejor manera de darle claridad y seguridad en la vida. Aquí me permito incluir una fuerte recomendación, nunca endulzar o minimizar ningún aspecto de la historia por más difícil que a muchos les pueda parecer, eso hace mucho daño. Por ejemplo se de padres que dicen: Tu mamá te quiso tanto que te dejo en un lugar especial y hermoso para que una familia te pudiera encontrar, todo porque de verdad te amaba. Como padre adoptivo debes entender que eso no es amor y que aunque te de miedo decirle la verdad, siempre será mejor eso que una mentira “piadosa”. Recuerda que el abandono no es de ninguna forma un acto de amor. En muchos casos ese abandono evito un daño mucho mayor al niño y además lo llevo a una familia amorosa, sin embargo, no es un acto de amor.

  1. Aprender a hablar de adopción, cada familia debe encontrar la mejor forma de hablar de adopción en casa y con su familia extendida, lograr que sea un tema libre y en familia decidir qué información consideran como privada y qué información se compartirá con los demás. Ahora, entre más pronto empieces, mejor, tu hijo quizá no conoce aún palabra alguna, sin embargo, hacerlo cotidianamente ayudará a que el tema sea muy natural para ti, así que en el momento que lo empiecen a dialogar, para ti será algo común. Algunas herramientas muy útiles para lograrlo son los libros y películas, lo más importante de esto es comentarlos en familia, hablar de lo que leyeron o vieron y lo que más les llamó la atención.

  1. Formar un apego seguro. Esto es formar un lazo afectivo fuerte y sano que ayudara en muy buena medida a superar las complicaciones que se presentan por haber sufrido abandono y/o maltrato. Es muy importante saber que el niño adoptado vive en duelo al mismo tiempo que está formando lazos de apego con sus padres, integrándose a su familia, va al colegio, se relaciona socialmente y debe alcanzar algunos estándares educativos acordes a su edad. Para formar este apego Deborah D. Gray comenta algunos pasos:
    1. Trabajar con él en la construcción de un ciclo de refuerzos positivos. Muchos niños saben que obtienen atención al portarse mal, es mucho mejor darle atención cuando hace las cosas bien, aunque sea en pequeños detalles.
    2. Evitar a toda costa castigar el mal comportamiento con consecuencias para el mal comportamiento que incluyan dolor, tiempo a solas o tiempo fuera. Este tipo de castigos empeoran las cosas y dañan el apego formado con todos los niños, especialmente con los que han sufrido abuso, maltrato o abandono.
    3. Realiza actividades que fomenten su creatividad y de ser posible su sensibilidad.
    4. Pasar tiempo jugando con el niño, escoger algún juego de mesa, dibujo o lectura. En los casos de adopciones de niños mayores,te sorprenderías al saber que muchos niños no han tenido la oportunidad de aprender a jugar.

  1. Buscar ayuda profesional especializada, es muy importante que tengas claro que la terapia es temporal, contrario a lo que comúnmente, se cree. Este proceso es diferente de antes que duraba años y años. Ten presente que la terapia si será necesaria en diferentes etapas de la vida aunque no de por vida. Los que hemos sido adoptados llegamos a etapas en la vida que nos “desacomodan emocionalmente” por ejemplo, cuando sufrimos alguna perdida, este y otros temas pueden ser detonantes de situaciones que descontrolen emocionalmente.

Insisto, lo mejor de todo esto es que lo padres por medio de la adopción son mayormente personas con muchas ganas de vivir la paternidad, que se preparan para el día a día y para lo que pueda aparecer de cuando en cuando, y me maravilla saber que hay muchos papás y mamás conscientes de esta situación.

: )

Mónica Castañeda U.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Una buena reflexión


Tratar adecuadamente a un niño es también, darle los utensilios para que desarrolle su capacidad de amar, de hacer el bien y de apreciar lo que es bueno y placentero; para ello debemos ofrecerles la posibilidad de vivir en contextos no violentos, en escenarios libres de agravios, donde los buenos tratos, la verdad y coherencia sean los pilares de su educación”.
(Libro los buenos tratos a la infancia / 2005)
Dr. Jorge Barudy
Neuropsiquiatra, psiquiatra infantil y terapeuta familiar


En esta ocasión, quise compartir con ustedes las palabras del Dr. Barudy que en mi opinión son de lo más acertado que he leído. Es un tema a reflexionar, es algo que todas las familias deberían considerar, hablase o no de adopción. La angustia del pequeño es en gran parte el resultado de la incapacidad del mundo adulto para satisfacer las necesidades del mismo.
En las familias formadas por medio de la adopción sucede con frecuencia que no se atreven a discutir la verdad sobre la historia de sus hijos antes de la adopción, esto es considerado una forma de maltrato, tal vez de una manera muy sutil pero al fin de cuentas seguimos hablando de maltrato, esta situación es algo que sucede en las familias que adoptan aun siendo bebe o incluso a una niña o niño mayor. En las familias formadas por medio de la adopción de niños mayores sucede también con mucha frecuencia que reciben niños que han sido víctimas del maltrato, en sus primeros, meses o años de vida, que los contextos en los que vivieron fueron sumamente hostiles y solo generaron dolor y ansiedad.
Con la adopción los niños y niñas empiezan a vivir de una manera que no estaban acostumbrados, y aunque son panoramas mucho más sanos, estables y seguros, estos infantes con frecuencia encuentran mucha dificultad en poder valorar y disfrutar de su nuevo hogar.
Ayudar a un niño o niña a superar estas experiencias difíciles de la vida, es en mi opinión la mejor medida para que mucho más pronto pueda, como el Dr. Barudy indica, desarrollar su capacidad de amar, confiar y disfrutar la vida que hoy tiene.

Mónica Castañeda U.

jueves, 22 de agosto de 2013

Hablemos de adopción


Empatía en su difícil comienzo en la vida, ayudara mucho a lograr un lazo afectivo solido y fuerte, es lo que yo llamo lograr por completo la adopción.

Muchas veces cuando se da la adopción de un niño o niña al nacer este vinculo afectivo sera por decirlo de cierta forma, más fácil de lograr, aun así habrá que poner mucha atención al manejo de su historia de origen en la familia para que generen este lazo emocionalmente sano que es tan importante en todas las familias formadas por medio de la adopción; Por otra parte si hablamos de la adopción de un niño mayor, es decir un niño que paso meses, o años en una institución o casa hogar, es muy importante considerar que estos niños tienen ya su manera de vincularse o relacionarse con las personas, y que en realidad todo lo que ellos saben a sido configurado por sus experiencias de vida, que muy probablemente fueron experiencias que generaron sentimientos de abandono, rechazo, soledad, descuido y/o situaciones de mucho estrés, estas fueron las bases para que el niño o niña formara su “estilo de apego”.

En ocasiones cuando se acaba de dar una adopción y los niños tienen relativamente poco tiempo de estar con su nueva familia, de repente los mismos niños piden a sus nuevos padres, que los regresen a donde estaban! increíble verdad? Y esto sucede mas seguido de lo que cualquiera se podría imaginar, Y entonces que pasa?

Algunos nuevos padres empiezan a cuestionar sus habilidades para ser papás, otros se sienten rechazados, se sienten ofendidos, piensan inmediatamente que algo están haciendo que no esta funcionando, ( y en la mayoría de los casos es cierto ) y apoyan todo esto que ellos sienten pensando que esa situación que se presento esta tan lejos de su verdadera intención de amor y cuidados para su hijo por medio de la adopción y que en lugar de hacer algo bueno están haciendo algo malo y encima de todo esto muchas veces hasta piensan que están haciéndole daño al niño o niña. Otros padres empiezan a buscar antecedentes psicológicos del niño, cualquier argumento que siga soportando esa idea de que esto no es lo que me dijeron, “Esto no esta siendo bueno para nadie”, el niño es el que esta mal y se convencen de que hicieron todo lo que pudieron y no quedo otra salida mas que la de regresar a ese niño o niña pues en realidad era la mejor opción, aquí yo en muchos casos agregaría que ese niño o niña no “sirvió” para ese sueño hermoso de convertirse en padres.

En ningún momento estoy diciendo que una situación así no podría suceder, solo que cuando se presentan casos difíciles con los niños y niñas depende mucho del manejo de las instituciones y de la ayuda y preparación pre y post adopción que los padres reciban pues ellos al final del día siguen siendo los adultos, siguen siendo lo que pueden aprender a criar y disciplinar con amor, respeto, y conocimiento a niños con estas características.

Y Que es lo que pasa con el niño o niña que hasta llega a pedir que se le regrese a su casa hogar?

En la mayoría de los casos sucede que el niño llega un nivel de saturación por todas las nuevas experiencias, aunado a los duelos que esta viviendo, por las expectativas en cuanto a su rendimiento escolar, capacidad de socializar, etc. En fin y lo que todavía confunde más a todos en estas situaciones es cuando se combinan el estilo de apego que el niño tiene con la disciplina y los limites en casa.
Los niños o niñas adoptados mayores tienen más dificultad para entender que los padres quieren y tienen la responsabilidad de educar, y de poner limites en el día a día, pues sus experiencias han sido tan fuertes que cuando perciben a alguien molesto o enojado lo ultimo que van a pensar es que esa actitud y todo lo que le sigue, se le dice por su bien. Entonces es aquí que se debe considerar esta situación previa a la adopción que representa todo un reto como padres,
Puede ser que el niño este interpretando mal lo que se le dice o tal vez las consecuencias o “castigos” lejos de ayudarle a entender que hizo algo mal y decida dejar de hacerlo lo que pasa es que lo llenan de tristeza o coraje.

En realidad educar y disciplinar no tiene porque ser una situación de estrés y descontrol, se pueden encontrar diferentes maneras de poner limites y orden, se que no siempre se logra, aun así puede ser menos estresante para todos en casa.
Muchas situaciones que en este escrito reflexionamos pueden no ser lo que muchos papás o mamás imaginaron que vivirían en el momento que por fin se convirtieran en padres, pues en realidad ser padres es una ardua labor para todas las familias.
Aquí es cuando como papá o mama pido que reflexiones con humildad pues reconocer que a veces en casa hay situaciones que nos rebasan, puede ayudar mucho a encontrar una mejor solución.
Superar todas estas situaciones que se dan en casa, en familia, encontrar mejores maneras de llegar al niño o niña, mejores maneras de que entienda que lo estoy educando, disciplinando con amor, respeto, conocimiento, y firmeza, eso es lograr un lazo afectivo fuerte que sera lo que sustituirá su antigua base de referencias con esta nueva manera de vivir que se le va presentando poco a poco, y que cada vez comprenderá mejor, y que a su vez sera lo que le dará mucha seguridad para salir a hacer su propia vida.

Mónica Castañeda U.