Hablemos de Adopción, Siempre!

jueves, 22 de marzo de 2012

Hija Adoptiva, Madre Biológica


Después de una larga espera, ya estaba cerca el momento, solo faltaba una semana para que naciera mi segundo bebé. Durante todo el embarazo los estudios indicaban que sería madre de un niño, el segundo niño, ¡me sentía muy feliz! porque en mi mente siempre estuvo instalado el sueño de tener 3 varones.

Esa semana el Doctor me dijo que se había equivocado y que sin lugar a nuevas dudas tendría una niña. En ese momento entre en estado de shock pues no podía creer que fuera a tener una niña. Recuerdo que me sentí desconcertada, además, ¡no tenia nada preparado para una niña! Salí corriendo a comprar algo y lo único que encontré fue una almohadita que tenia un elefante rosa pequeñito, eso fue lo primero que compré a mi hija, mi niña. Me seguía sintiendo muy desconcertada, tener una niña era algo alarmante y pensé “Una niña, ¡¿qué voy a hacer con una niña?!” Ese era un pensamiento constante, no tenía una razón clara de por qué era así, sin embargo, así fue, sentía un rechazo muy fuerte hacia ella y me costaba mucho trabajo entender que tendría una niña en mi vida. Ahora se que algo estaba mal en mi aunque en ese momento lo desconocía.

Por fin llegó el día, nació mi bebé, una niña hermosa, sana y muy tranquila. De alguna forma sentía un rechazo hacia ella, no sabía como tratarla, vivir con ella, guiarla y por mucho tiempo centre mi atención en mi hijo pues no podía hacer mas. Mi hija pasaba todo el tiempo con su hermano y conmigo, la atendí y cuide lo mejor que pude, aún así, mi preferencia por mi hijo fue notoria. Personas cercanas en ese tiempo se dieron cuenta de esta situación y más de una lo comentó, mi reacción fue de coraje, no aceptaba lo que decían, después de todo, las consideraba gente entrometida y malintencionada de quien tenía que alejarme y así pasaron los años.

Se que mi hija sintió ese rechazo y que la lastime, es un tema fuerte que logramos hablar abiertamente hace algún tiempo, me disculpé por lo ocurrido y ella encontró la forma de entender y superarlo.

Cuando ella tenía 6 años me entere que fui adoptada, dicho de otra forma, confirmé lo que siempre sospeché, así como lo he mencionado en otros escritos. Los primeros días sentí que estaba “echada a perder”, que debía tener algo muy malo pues las personas que me dieron la vida no me quisieron. Entonces me llene de preguntas sin respuestas que me dedique a encontrar pues mi progenitora estaba realmente cerca porque es mi prima hermana que vivía en otra ciudad, esa prima a la que tanto me parecía físicamente, de hecho, era a la única persona a la que me parecía de toda la familia.

Llegado el tiempo, algunos meses después, me armé de valor y me atreví a hablar con ella por primera vez y un año mas tarde tuvimos una segunda platica en la que ella empezó a contarme con notable estrés el por qué me abandonó y dio en adopción. Con ojos muy expresivos y voz alterada empezó a contar como todo en su vida estaba en su contra en ese momento y por qué ella no pudo quedarse con su bebé. De repente dijo, “Y fuiste niña, ¡¿qué iba a hacer con una niña?! No podía quedarme con una niña, hasta me hubieras podido quitar a mi novio” En ese momento quede paralizada no pude seguir hablando del tema, no pude preguntarle nada, no pude emitir sonido alguno, me quede callada sintiéndome muy muy mal y por varias razones.

Lo primero que pensé es que había que estar mal de la cabeza para llegar a la conclusión de que la bebé que acabas de parir algún día te podría quitar a tu novio, me pareció realmente enfermo pensar eso, después, entendí el sentimiento de rechazo que sentí por el hecho de ser niña. Como ella lo dijo, parece que eso eliminó las dudas de abandonar a su bebita recién nacida.

En ese momento se acomodó una de las piezas más incongruentes que he tenido que poner en su lugar, fue algo doloroso, también, fue como obtener una clara explicación del rechazo hacia mi hija al saber que era niña, qué otra razón podría haber. Era totalmente incongruente tener tantos deseos de ser madre y al tenerla sentir rechazo. No había nada en mi vida para que rechazara a mi bebé.

Cualquiera que fuera el caso pensar las cosas así me dio la solución, si sirve de algo mencionarlo, sentí en el fondo de mi alma que esa era la razón de tan terrible actitud, fue claro para mi que proyecte en mi hija el rechazo que sentí por ser niña en el momento que tuve a la mía. Ese fue un momento en el que me sentí superada por mis actitudes incongruentes la terapia ayudó mucho a mejorar la relación con mi hija. Mi vida y mis sentimientos contradictorios hacia mi hija cambiaron totalmente a partir de ese momento y eso es más que suficiente.

Los sentimientos, emociones, y conclusiones que mi progenitora vivió justo en el momento de mi nacimiento me hicieron entender el error tan grande que yo cometía al sentir rechazo hacia mi hija, una niña que solo me daba paz, amor y que físicamente era idéntica a mi, sobre todo de chiquita. Gracias a Dios entendí que mi actitud era mala, dañina y con el tiempo logré cambiarla. Llego el momento que disfruté tener una niña, alguien tan maravillosa. Tomó tiempo, aunque logré entender esa situación y cambiarla aún cuando ella era todavía una niña.

Mis hijos son una gran bendición y solo puedo agradecer a Dios y a la Vida que hoy los puedo disfrutar plenamente con salud, amor y bienestar.

: ) : ) : )

Mónica C.U.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Mi adolescencia


El recuerdo más fuerte de mi adolescencia es el tremendo deseo de convertirme en mamá, realmente era una obsesión, pues vivía esperando que eso sucediera, llegaba un cumpleaños más y yo solo recuerdo llorar porque no tenía un hijo, un hermoso niño a mi lado ¡quería un niño! para abrazarlo y cuidarlo, verlo crecer y acompañarlo toda la vida, para disfrutar todas sus actividades, para orientarlo y verlo feliz día a día, para que estuviera conmigo siempre; porque además constantemente me agobiaba con el miedo de que mis papás iban a morir, le pedía a Dios con todas mis fuerzas que no sucediera pronto, de que estuvieran conmigo toda mi vida. Sabia que eso no era posible, así que la mejor manera de asegurar que no me iba a quedar sola, que siempre iba a tener una familia, era teniendo un hijo y temprano en la vida lo logré.

Recuerdo muy vivamente que a mis quince años, llegué a la conclusión de mi origen, tuve la certeza de que había sido adoptada y decidí no decir a mis papás lo que pensaba, lo que sentía y muchos años después entendí el por qué de esa decisión, “LEALTAD” hacia mis padres, no podía lastimarlos así, esa nunca fue una opción.

Reprimí todas esas emociones, que obviamente tuvieron su repercusión inmediata y a largo plazo, en diferentes etapas de mi vida. Por ejemplo en la escuela, fue casi imposible poner atención, solo tenía una idea ¡quería un bebé! y solo yo lo sabia, así que como estudiaba cerca de un hospital particular, me salia de la escuela muy seguido para ir al cunero a ver bebés recién nacidos, recuerdo estar fascinada esas tardes en las que pasaba ahí un muy buen rato, me paraba ahí y veía a los hermosos recién nacidos y me imaginaba abrazando a uno de ellos, me gustaba mucho visualizarme siendo una mamá muy amorosa y pensándolo bien, no recuerdo haber llevado a nadie conmigo, no creo que alguien se hubiera dado cuenta, pues era algo que jamás platicaba. Se que mis compañeras de clase se salían también de la escuela, solo que ellas se iban al centro comercial o al zoológico y otros lugares divertidos y muchas veces las acompañé, pero digamos que ellas siempre iban a todos lados pero nunca a un hospital a ver bebés .
Llegó el momento de tener a mi bebe en mis brazos ¡fui la más feliz ese día! no había nada mejor en la vida que tenerlo cerca de mí, solo pensaba como estar con ÉL lo mejor posible, además mis papás fueron unos abuelos muy felices y muy consentidores.

Esa fue mi adolescencia, emocionalmente muy confundida, solo tenía un objetivo claro: ser mamá y lo logré, la adolescencia es una etapa complicada para todos, de lo que si estoy segura es de que una persona que ha sido adoptada, tiene una carga extra pues uno de los procesos más importantes de esta etapa como lo es  la formación de la identidad, puede verse afectado.
Es el momento en que seria conveniente entrar en psicoterapia por ser un proceso delicado, para ayudar a una persona que ha sido adoptada porque no se tiene toda la información de su vida, especialmente de su origen.

Mónica C.U.

domingo, 22 de enero de 2012

Una niña y su duelo


Recuerdo vivamente cuando yo era una niña, tan angustiada y tan feliz, tan triste y tan feliz, tan agobiada y tan feliz. Recuerdo esperar a que se hiciera de noche para poder llorar cuando nadie me viera. Por mucho tiempo no lo entendí, me confundió y me enojó sentirme así, constantemente me preguntaba ¿de dónde viene tanta tristeza? ¿de dónde vienen tantas ganas de llorar? Todo esta tan bien!!

Recuerdo que durante mi niñez me sorprendía mucho cuando veía a otras niñas disfrutar sus juegos, reír, en fin, disfrutar el momento, además lo hacían con una gran sonrisa, eran felices así nada más. Lo que más me sorprendía es que a pesar de estar ahí y que fuera una situación agradable yo apenas podía sonreír, recuerdo que pensaba ¿Cómo puede estar tan feliz? La mayor parte de mis recuerdos son en los que estaba a la defensiva, en otros, distraída y triste. Físicamente tuve algunas manifestaciones de estrés, la que si llegó a notarse fue porque me mordía mucho la lengua y me lastimaba, al grado que llego un momento en que por el dolor de lo que me había hecho, me impedía comer. Cuando mis Papás se dieron cuenta, me llevaron al médico y el dijo que no tenía nada, que eso normalmente se presentaba como resultado de situaciones de mucho estrés, ellos me preguntaron que porqué estaba tan nerviosa, yo no quería decirles nada de lo que sentía dentro de mí, de lo que yo estaba viviendo cada noche. No había nada aparentemente malo, tenía buenas calificaciones, los problemas de la escuela no eran nada trascendental, todo estaba muy por debajo del radar, por llamarlo de alguna manera.

Recuerdo muy bien cómo me llamaba la atención las mamás que cuidaban mucho de sus hijos, las que estaban presentes en la vida de sus hijos, incluso, algunas de ellas fueron a regañarme por hacer llorar a sus hijas, por hacerlas sentir mal y yo solo pensaba “cuando yo sea Mamá, seré como ellas” y así lo fui. Esto en ningún momento es que mi Mamá estuviera distante de mi, simplemente es lo que llamaba más mi atención.

Hubo algunas niñas que eran como un imán para mi, hijas de amigas de mi Mamá, y otras, compañeras en la escuela, niñas que siempre estaban muy tranquilas, que disfrutaban los juegos, las platicas, la convivencia, ahora se que eran niñas que se dedicaban a lo que una niña normalmente hace, ser felices disfrutando el momento. Ésta era una situación muy difícil de entender y lo único que venía a mi mente en ese momento era encontrar la forma de molestarlas y que pasaran un mal rato, quizá alguna broma pesada, lo que fuera necesario para hacerlas sentir mal en ese momento. Hoy entiendo que esto es algo terrible y la verdad no me siento bien de haberlo vivido, sin embargo, así fue y no lo entendí por mucho tiempo. Afortunadamente, el buen ejemplo en mi casa con mis Papás en un ambiente tranquilo y de mucha comunicación, especialmente con mi Papá, me ayudo a controlar ese coraje hacia lo “bonito”, lo “bueno”.

Algo que también me sorprendía mucho, era como esa niñas podían hacer y disfrutar de actividades tan simples como dibujar o jugar algún juego de mesa, es más, eran muy buenas hacíendolo, además, lo disfrutaban lo que para mi, era un don especial. ¿Cómo pueden disfrutar tanto? ¿Cómo pueden ser tan seguras de si mismas? ¿Cómo pueden ser tan buenas en lo que hacen? Y más aún, ¿Cómo si yo estoy ahí, no lo puedo disfrutar también? Era como si yo no tuviera ese don que ellas tenían, ese poder mágico para disfrutar cada momento, ese poder de concentración. Constantemente estaba nerviosa y molesta, siempre a la defensiva, siempre atenta a algo que no estaba ahí, con ese terror a que algo muy malo podía suceder en cualquier momento, esto me limitaba mucho para poder disfrutar los juegos y la convivencia hasta que me acostumbre a vivir así... y así paso mi niñez.

Mucho tiempo después entendí que yo tenía un duelo sin resolver y sin reconocer. Es por eso que el tema del duelo en la adopción me parece crucial y que requiere la atención de todos los padres, pues si queda sin resolver, afectará el desarrollo del niño en sus interacciones y crecimiento, incluso, hacer que la personalidad del niño quede oculta dentro de este cúmulo de emociones negativas, pues siempre va a estar “ocupado” pensando en eso que no entiende y que no tiene ni la menor idea de dónde viene, tampoco podrá entender porqué reacciona así. Lo más delicado es que puede llegar a acostumbrarse a vivir así, mientras más tiempo pase más difícil será el proceso.

Los expertos dicen que es de suma importancia ayudar a los niños a pasar por sus etapas de duelo ya que no tienen la fuerza o entereza emocional para hacer este proceso por su propia cuenta. Si no reciben ayuda especializada y el apoyo de sus padres, ¡podrán quedarse estancados en esa situación toda la vida!

Se que lo primero que se necesita para que una adopción se viva mejor es RECONOCER que el niño adoptado a sufrido un abandono, en la mayoría de los casos, aunque hay niños que han sido dados en adopción porque sus padres mueren, ese puede ser un ejemplo de los que no llevan un abandono a cuestas, sin embargo, es importante reconocer que en todos los casos los que hemos sido adoptados hemos sufrido pérdidas al comienzo de nuestras vidas, por parte de las personas que “debieron” cuidarnos, protegernos y darnos amor en la vida, justo en el momento que estábamos más indefensos, cuando no teníamos ni voz ni voto en esa decisión.
Entonces un niño/a que fue adoptado al nacer o que fue separado de su familia e institucionalizado puede estar en duelo por perder a sus padres y por otras muy variadas razones, por ejemplo, por haber perdido la oportunidad de crecer en su familia de origen, o por la simple idea de lo que “hubiera” sido su vida si no lo “hubieran” abandonado, el duelo de cada uno es muy particular, es único. Ahora, es importante comentar que el mejor momento para solucionar y superar este duelo es la niñez.

Yo fui dada en adopción al nacer pues las personas que me dieron la vida así lo decidieron, yo si sentí ese abandono y ese rechazo, la pareja que me adopto, mi Papás, no supieron manejar mi adopción, me ocultaron mi origen, mi historia, yo siempre sentí, supe, que había algo que no estaba bien en mi vida, también sentí que ellos me desearon y amaron cada uno de sus días aunque nunca hablaron conmigo de mi adopción. Me dieron mucho amor y se que me hubiera gustado mucho platicar con ellos de todo esto que paso, de mi adopción, escuchar sus opiniones al respecto y que me orientaran en mis pensamientos y reacciones, estoy segura que todo hubiera pasado al cabo de un tiempo.

La adopción es solo un proceso y puede ser lo mas maravilloso en la experiencia de la familia, por eso es tan importante que los padres estén preparados y tengan conocimiento de las situaciones que se pueden presentar con sus hijas/os. Especialmente prepararse enfrentando sus propios miedos para poder tratar los temas de adopción y origen con sus hijos y lo pueden hacer ayudándose de un profesional para que llegado el momento, cada etapa sea una etapa superada más, en el libro de los recuerdos.

Mónica C.U.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año 2012 !

Gracias a todas y todos por leer este blog, por escribir y platicar conmigo de sus  experiencias con la adopción.


: )   : )

Y sigamos Hablando de Adopción, SIEMPRE!
Mónica C.U.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Ser adoptado es un proceso de toda la vida?

Desde mi punto de vista ese proceso por el que la mayoría de los adoptados pasamos, si no es que todos, no tiene que ser algo que dure TODA la vida, esto depende en buena medida de lo que se tarde cada uno de nosotros en resolver el duelo que genera la perdida que ha sufrido una persona adoptada.

Necesariamente los que hemos sido adoptados tenemos que vivir y resolver ese duelo para poder seguir en la vida de una mucho mejor manera, y, ¡entre más pronto mejor! Con esto quiero decir, dejando atrás muchas emociones negativas que solo nos confunden, por mencionar unas cuantas que en lo personal yo sentí, como la tristeza, el dolor, el coraje, la frustración y porque no, en muchos casos hasta la rabia que el abandono u otras circunstancias que por haber sido entregados en adopción se pueden generar. Si ese niño/a adoptado paso por un proceso de institucionalización, todavía necesitara más trabajo en sus emociones, los expertos en el tema lo dicen, solo con ayuda profesional (de preferencia especializada en adopción) se podrá salir adelante de todo esto aunado al apoyo de la familia. Esto lo he dicho en otros escritos, sin ayuda profesional yo no hubiera podido llegar al punto en el que me sentí afortunada con mi vida y mi adopción, lo digo convencida porque es un sentimiento que nace en lo más profundo de mi ser, lo creo porque así lo he vivido ¡es cierto! Todo puede pasar, todo puede cambiar, si así lo decidimos, o si la vida nos lleva hasta el punto donde ya no se puede tolerar más vivir con dolor, tristeza, descontrol y coraje.

Es fuerte encontrar tantos libros, blogs, páginas de internet y otras cosas que hablan solo de lo negativo en la vida de un adoptado. Entiendo que el abandono es algo difícil de superar y los problemas que se dan durante la adopción, aún así no es suficiente para que mencionen que esta es una condición que generará sufrimiento de por vida por haber sido abandonados y adoptados. Hay libros que sentencian a los adoptados a una búsqueda constante y de por vida. Como hija adoptiva, desde la primera vez que leí ese tema pienso que tienen algo de razón aunque no el 100%, son psicoterapeutas especializados en adopción que comparten su experiencia con pacientes, sin embargo, esa situación de duelos, sufrimiento y dolor puede acabar y dar un giro para mejorar.

Quizá algunos adoptados o padres se preguntaran ¿cómo se puede salir de esa situación? Muchos pueden pensar que es algo imposible de lograr pues sus historias son fuertes y sin solución. A pesar de que estén convencidos de que no puede haber en esta vida una solución ¡si la hay! En el momento en que uno decide mejorar siempre hay forma de encontrar un camino mucho mejor, puede ser que solo con atreverse a pedir ayuda especializada en terapia pueda echar todo a andar y claro, ¡va a doler! ¡va a ser difícil! Aunque realmente es mucho más difícil vivir con la tristeza y el dolor.

Por otro lado, el dolor que una persona adoptada experimente se puede ver muy aumentado o disminuido, en algunos casos, prácticamente olvidado y esto se debe en buena medida por el CÓMO los padres adoptivos manejen la verdad en la historia de su hijo/a. Estoy convencida de que la adopción es lo mejor que le puede suceder a todos los que están involucrados en ella. Los padres deben saber y entender la situación especial de vida de un niño que fue dado en adopción y estar conscientes que pasará un buen tiempo arreglando esa situación, solo eso, un tiempo, siempre hay solución y se arreglará en su momento.
Cada vez encuentro mas personas en su mayoría papás que tienen tantas ganas de tener una familia sana, investigando, preparándose, para abordar con sus hijos las diferentes etapas que van a ir viviendo y apoyándolos para superar su dolor, en realidad los que hemos sido adoptados tuvimos un comienzo difícil en la vida, los niños abandonados e institucionalizados, aun más y por lo mismo se puede empezar a sanar desde muy temprano, es realmente una ventaja que se puede aprovechar para beneficio de las familias formadas por medio de la adopción.

Quiero desearles a todas y todos muy felices fiestas navideñas, gracias por leer y por HABLAR DE ADOPCIÓN.

Mónica Castañeda Urrutia

martes, 22 de noviembre de 2011

Una mejor adopción

He compartido en este blog mi experiencia personal con la intención de que ésta pueda ayudar a que muchas personas que están haciendo una familia a través de la adopción puedan tener adopciones felices y familias más plenas. He tenido momentos de emociones fuertes en los que plasmar las ideas con los sentimientos que tuve por haber sido adoptada ha sido todo un reto, sin embargo, el amor que recibí de mis padres es, sin lugar a dudas, lo que me lleva a seguir escribiendo constantemente y procurando dar mi aportación al mundo de la adopción.

Escribir este blog no ha sido fácil en algunas ocasiones, aunque fue mucho más difícil no valorar o aceptar plenamente el amor que por tanto tiempo recibí de mis padres porque mi capacidad de recibir estaba inhibida y desconcertada por razones muy diferentes, si has leído este blog, sabrás a qué me refiero. Escribir para mi ha sido un gran alivio y me a ayudado a organizar mucho mejor mis pensamientos y sentimientos, como por ejemplo, separar perfectamente mi experiencia de abandono de mi experiencia con la adopción y saber que en todos los casos son dos situaciones diferentes para un adoptado.

Propongo hablar de adopción para ayudar a erradicar de una vez por todas lo prejuicios y malos entendidos que existen todavía en torno al tema.

En mi experiencia, yo se que el primer maltrato que puede sufrir un hijo/a es justo durante su gestación, sentir en el vientre de su “madre” emociones negativas como coraje, tristeza , vergüenza, angustia, desesperación, rechazo, para nacer y sentir el abandono de quien debió amarte, cuidarte, y guiarte en la vida, en otros casos el maltrato continúa después del vientre y se presenta durante la infancia, donde hay casos en los que la madre conserva al hijo/a y lo sigue maltratando tanto emocional como físicamente, al grado de que las autoridades separan a los infantes de sus padres para institucionalizarlos. En este caso así como en el anterior, el/la pequeño/a ha sufrido maltrato que lo dejará marcado de por vida si es que no se atiende con un profesional que entienda de abandono y adopción.

Me parece muy importante promover una cultura de salud emocional en la que todos aceptemos que tenemos situaciones que nos cuestan trabajo o nos detienen para lograr lo que queremos, no nos sentimos felices o quizá lo podemos notar con mayor facilidad a través de nuestro entorno, si la gente a la que amamos no es feliz con nosotros y lo podemos percibir entonces estamos en una situación que tenemos que arreglar. Especialmente tenemos que hacer esto cuando queremos ser padres adoptivos ya que muchos presentan situaciones difíciles y sin trabajar con respecto a la infertilidad. Cada uno de ellos debería trabajarse de manera que al darse la adopción esta suceda de la mejor forma. Por último, es importante que los padres se informen y preparen ampliamente para poder afrontar cada situación que se presentará con la adopción, empezando por estar plenamente conscientes de que su hijo/a ha sufrido un abandono terrible que dejo secuelas y le ocasiona dolor, sin embargo, los padres adoptivos no son los que lo ocasionaron, más bien, ellos son quienes lo ayudarán con su amor y cuidados a crecer y sanar.

Ahora, qué es lo que necesita un hijo/a adoptivo para tener un desarrollo sano emocionalmente si justo al inicio de su vida fue rechazado y maltratado justamente por quien debería de haberlo cuidado:
  • Que todos los involucrados estén realmente de su lado y formen un equipo en su familia. En mi experiencia he visto muchísimos casos en que estos equipos/familias se forman llenos de felicidad y amor : )
  • Que las autoridades o personas que se encargaron de los detalles del proceso para que se llevara a cabo la entrega de una personita en adopción, realicen un expediente claro en donde este TODA o la mayor cantidad de información y que deje lo mas claro posible el origen de la persona que va a ser entregada a su nueva familia. Una copia de este expediente debería ser entregado a sus nuevos papás.
  • El amor que la pareja se tiene y los lleva a decidir adoptar. Esas ganas enormes de ser papás, de vivir la paternidad día a día, es lo que va a dejar una huella de amor, un legado en el corazón de su hija/o.
  • Igual de importante que su amor y sus cuidados, se necesita el conocimiento de la situación especial de vida de esta/e pequeña/o, al que le hicieron una herida en lo mas profundo de su ser, cuando más indefenso estaba. La pareja que es la parte adulta de este proceso al menos durante los primeros años, son los que necesitan estar conscientes y actuar en base a ello, primero que nada, estar consientes de que la/el niño va a crecer y no se le puede engañar. Así que, al recibir a tu hija/o pide su expediente con la información de su origen ¡lo mas que se pueda!! y guardarlo para que cuando llegue el momento en que ella o el decidan o necesiten saber.
Los expertos dicen que es muy importante dejar claro que los papás adoptivos NO son responsables de los problemas que ya tiene su niño/a por su experiencia de abandono, de lo que si son responsables es de crear un ambiente apropiado para la vida familiar, motivación, buena orientación, apoyo en su crecimiento y la seguridad necesaria para crear los lazos afectivos de una manera permanente.
  • Que el pequeño/a reciba ayuda profesional especializada en adopción porque en sus primeros años de vida desafortunadamente sufrió un abandono, y en muchas ocasiones, descuido, abuso y/o maltrato, que es un ser lleno de amor, al que han lastimado, limitado y apagado en muchos aspectos sin saber porqué y que probablemente le llevara mucho tiempo entenderlo. Es una personita que llegará para completar una familia, le dará la oportunidad a una pareja de ser papás y recibirá todo el amor y cuidados que ellos son capaces de dar, así como el o ella les entregara todo su amor durante toda la vida, claro, esto sucederá si la adopción se lleva con pleno conocimiento de la situación de vida y se actúa en base a ello.

En mi opinión estos son puntos muy importantes a considerar para poder lograr una mejor adopción.

Gracias por leer !    : )

Mónica C.U.

sábado, 22 de octubre de 2011

Adopción y Duelo


Ocasionalmente en conversaciones o libros en torno a la adopción se dice que hablar de adopción es hablar de pérdidas, para mi eso es algo “grave” y realmente creo que es muy importante entender bien que esta frase le pone una nota negativa a la adopción. Esto tiene origen en que la adopción es el punto de encuentro de personas con historias de vida difíciles que han sufrido pérdidas.

Normalmente son tres las partes que están involucradas en el proceso de adopción que lo han vivido.

  • Una pareja que biológicamente ha procreado un hijo que no desea (en la mayoría de los casos) y que decidieron darlo en adopción. Esta es la pérdida en cuanto a la oportunidad de criar a su hija/o biológico.
  • La niña/o que ha perdido a su padre y madre al momento de nacer o en los primeros años de su vida.
  • La tercera, que no es necesariamente una regla, aunque es muy común y es la pareja que por circunstancias de la vida no ha podido procrear y ha perdido la oportunidad de hacer una familia biológica.

Las tres partes han sufrido perdidas solo que de las tres, la pérdida que sufrió la/el niña/o que es adoptada/o es la única que no se reconoce como tal, sobre todo esto sucede con los bebes adoptados al nacer, ¿Quien iba a pensar que un bebe recién nacido siente el abandono de su madre? La hija/o adoptiva/o es la/el única/o dentro de este proceso que no tiene una explicación clara de lo sucedido, no entiende bien lo que perdió y mucho menos porqué. Es natural entonces que como consecuencia de esto la niña/o muy probablemente se verá afectado en diferentes aspectos y etapas de su vida.

Para evitar eso es muy importante saber que lo que sigue de la experiencia de pérdida es el duelo, el cual llega después de un proceso que empieza por entender y llorar la pérdida para así poder sanar y seguir adelante en la vida. En este proceso es entonces recomendable que los papás conozcan y se preparen para manejar lo que se pudiera presentar en el día a día para enfrentarlo de la mejor forma posible y es altamente recomendable ayudarse de un profesional. Entonces, para decirlo de otra forma, hablar de adopción es hablar de un tiempo en el que se viven duelos en los que idealmente se sanan las pérdidas inherentes a la adopción.

Los expertos comentan, y a mi me hace mucho sentido, que la pérdida que sufre una niña/o al nacer o dentro de los primeros tres años de vida tiene efectos devastadores en su psique. Esto se debe a muchas razones, específicamente porque es la peor de las pérdidas ya que sucede en una etapa de la vida en la que la niña/o es incapaz de expresar lo que siente con palabras pues aún no habla, tal vez, es mas devastador porque ni si quiera ella/el misma/o entiende lo que siente, no entiende el porqué y peor aún, esta es una perdida que socialmente ¡NO esta reconocida! Además, no ha tenido cierre como en el caso de las personas que experimentan la muerte de un ser amado en el que los involucrados tienen claridad de lo que sucedió.

En la adopción, las personas que te dieron la vida andan por ahí, ¡existen! Esto genera mucha confusión y dolor, incluso, muchas hijas/os adoptivos imaginan que podría ser reversible, algunos que he escuchado piensan “puede ser que algún día conozca a las personas que me trajeron a este mundo y tal vez, solo tal vez, pueda tener una relación con ellos”. Personalmente yo algún día llegué a tener esas ideas en las que podría tener contacto con ellos, y no para buscar “papás” porque eso si lo tuve y los mios fueron maravillosos, sin embargo se me ocurrió que quizá podría tomar un café y platicar de vez en cuando, aunque ni de esa forma me fue posible relacionarme con ellos.

La adopción ha tenido muchos juicios sociales negativos, las hijas/os adoptivos han sido discriminadas con frases como “el pobrecito niño adoptado” “que lástima, sus padres lo abandonaron”. En lugar de eso, podríamos entender que fue víctima de las circunstancias de su nacimiento y hacer todo lo posible para ayudarlo a sanar su dolor. Aún así, hay algo mucho peor que esta falsa compasión que, aunque ha mejorado mucho, aún no se erradica y es que todavía algunos papás adoptivos deciden manejar esta pérdida con secretos, mentiras, falta de información, verdades a medias y mentiras endulzadas.

Li kim, adoptada estadounidense, coreana de origen, comenta:
Cuando me decían que mi madre biológica me quería tanto que renunció a mí para poder darme una vida mejor, yo sólo sentía un terrible miedo de que mis padres adoptivos me llegasen a querer de esa forma tan intensa.

Ahora, también hay otra forma de lastimar a una hija/o y es constantemente decirles lo afortunados que son por haber sido adoptados, recordemos que como padres adoptivos, también ustedes son afortunados y que de este proceso todos se vieron beneficiados. Hay personas que llegan a decir a sus hijos, “agradece lo afortunado que eres porque te adoptamos, de otra forma, quien sabe donde estarías” o “agradece tu adopción porque si no fuera por esto, tu vida hubiera sido una miseria". Cualquiera de las dos formas, para manejar la adopción a las hijas/os, va en contra del proceso para sanar  y lo hace mucho más doloroso.

Que los papás tengan más confianza en el poder de recuperación de su hija/o, y ayudarse de un profesional enfocado a la adopción, eso si los hará crecer sintiéndose valorados y respaldados en la vida.

Constantemente comento con los papás adoptivos con los que tengo contacto que en mi experiencia me he dado cuenta como es que la mayoría de los papás por medio de la adopción tienen toda la disposición de aprender, ayudar a sus hijos a crecer y por supuesto, a sanar. Los papás son los responsables de que la familia se desarrolle sanamente y si las familias del mundo se prepararan con tanto amor como lo hacen la mayoría de los padres adoptivos, seguramente nuestra sociedad sería mucho mejor de lo que es hoy.
Hablemos entonces de adopción, con la realidad en la mano y el conocimiento de esta circunstancia de vida, aceptar que la niña/o tiene una necesidad de duelo es muy importante para que logre desarrollarse, vivir, disfrutar la familia y el amor que hoy tiene.


Mónica C. U.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Hablando de abandono entre adoptados

Regularmente tengo reuniones con hijas/os adoptivos y cuando los adoptados nos reunimos a platicar lo hacemos sin tener una agenda particular, sin tema especial, simplemente nos reunimos y hablamos. Siempre que hacemos estas reuniones los temas surgen por si solos nos llegan a la mente situaciones que han sido de mucha importancia en nuestras vidas. Algo que siempre me parece interesante es que siempre tenemos muchas coincidencias en mucho de lo que hemos sentido.

En esa ocasión la reunión y el café que tomamos fueron sumamente enriquecedores, era una mujer adoptada al nacer que me estaba platicando su historia. Me platicaba que desde muy chica supo que fue adoptada, a partir de ese momento siempre quiso saber la verdad de su origen y por supuesto que me identifique completa e inmediatamente con ella. Además de esto durante la plática fui encontrando más similitudes en nuestras historias, que si bien es cierto nuestras vidas con la adopción fueron diferentes, nuestro abandono fue muy similar.

Continuando con la plática dijo algo que realmente me impresionó, me dijo: “¿sabes que Mónica? Yo soy experta en abandonar, siempre ha sido muy fácil para mi dejar todo y a todos”. Estas frases fueron muy fuertes, sin embargo, muy reales, incluso, en mi vida. Para mi siempre ha sido muy fácil abandonar y no es algo que me deje con un buen sabor de boca, es algo difícil de creer y se que no es agradable mencionarlo.

Nunca me interesó conservar a nadie por mucho tiempo en mi vida. Las amistades entrañables de mis papás que fueron personas que estuvieron a mi lado, que me querían mucho, gente con la que crecí, que jugué con sus hijos; no significó nada para mi, me alejé de todos sin pensarlo. Así fueron pasando muchos años en los que jamás me preocupé por conservar o cuidar a la gente cercana en mi vida.

Hoy entiendo claramente que es lo que me sucedía, cuando uno convive con la gente es normal y natural que en algún momento se presenten situaciones incomodas, discusiones o problemas, es más, es posible que esas personas ocasionalmente tengan reacciones de enojo si algo les molesta. Esto en mi caso y el de muchas/os hijas/os adoptivos es una gran señal de alerta que me hacía pensar inmediatamente “¡tengo que salir de aquí corriendo!”. En alguna ocasión me detuve a pensar que realmente la persona era buena amiga, que había estado cerca de mi en momentos importantes de mi vida, me había apoyado, lamentablemente, no fue nunca suficiente para detenerme, solo me alejaba por completo. Con algunas de esas personas si he vuelto, al paso de los años, a tener contacto, especialmente con dos que fueron mis amigas de la escuela, cabe recalcar que esto sucedió porque ellas me buscaron.

Para mi es triste reconocer esto, mayormente por lo que dejé de disfrutar con estas personas, muchos de ellos estuvieron a lo largo de mi niñez y pasamos momentos muy agradables, algunos malos, como todos, aunque la mayoría buenos y ahora las llevo a todas en mi corazón como un grato recuerdo en lugar del sentimiento que tenía de no querer a nadie a mi alrededor.

Recientemente conocí a una adolescente adoptada que curiosamente me hizo el mismo comentario. Ella dijo que a la menor provocación empieza a pensar cómo salir de ahí, como huir, dijo “y aunque me duela, ¡me voy! Reconoció que quedarse sola fue su peor miedo y en esto también me pude relacionar con ella, ese miedo lo tengo yo también, lamentablemente eso fue exactamente lo que conseguí, quedarme sola por mucho tiempo hasta que tomé la decisión de cambiar mi actitud en la vida.

En una ocasión en un taller para padres adoptivos en el que participé una psicóloga comentó, “las emociones en un adoptado es como si las viéramos con una lupa, todo lo sienten con mucha más intensidad” y eso es completamente cierto. Los expertos aseguran que muchas personas que han sido abandonados al nacer o dentro de los primeros tres años de vida principalmente, al ser adoptados tienen problemas fuertes para establecer lazos afectivos y de amor con sus nuevos papás o con los cuidadores. Esta situación se agrava cuando la niña/o ha estado al cuidado de diferentes personas, como es el caso de las niñas/os institucionalizadas/os.

Esto lo entiendo perfectamente ya que por mucho tiempo hubo algo muy dentro de mi que hacia todo lo posible para alejar a la gente hasta que llego el momento en que me canse de vivir así. En ese momento llegué a la conclusión de que vivir así no valía la pena y solo me lastimaba, tuve que tomar la decisión de cambiar eso cuanto antes. Entonces me llegaron todos los pensamientos y razones que pudiera tener para seguir intentando vivir y hacerlo de una mejor forma; primero pensé en mis hijos aunque al pensarlo bien supe que ellos llegaría un momento en el que tendrían que tomar su rumbo independientemente de cuánto los ame. Seguí con mi búsqueda hasta que me llegó una gran emoción, encontré a una persona hermosa que siempre estuvo en mi vida, mi papá. El había fallecido años antes, sin embargo, lo que viví con él fue sumamente especial y me llena aún hoy de amor, emoción y felicidad.

Él nunca se rindió, siempre buscó entenderme y fue respetuoso de mis sentimientos, jamás me sentí amenazada o insultada, jamás. Siempre fue muy paciente conmigo aún en los momentos de más desesperación, él conservaba la calma y de muy buena forma me preguntaba “¿porqué esa actitud tuya de estar mal? Si todo en este momento esta tan bien”. De mi papá solo recibí buenos tratos, palabras de alivio, amor, cariño y muy buen ejemplo, este ejemplo que me hubiera mucho gustado seguir al pie de la letra, lamentablemente tenía una revolución dentro de mi que no podía comprender, no entendía donde venia ese coraje, esa mala actitud aunque la vida se encargó de ponerme en mi lugar a través de experiencias fuertes y en el mejor momento, supongo.

Todo esto sucedió justo en el momento en el que aún podía rescatar ese gran amor que recibí de mi papá y, de mas especial manera, de mi mamá. Ahora entiendo que ella tenia situaciones de infertilidad que no pudo resolver y sufrió porque no logró darle un hijo de su sangre a mi papá, esto para muchas personas es muy importante, especialmente en esa época. De cualquier forma, ella me dio siempre lo mejor. Me dio su cariño, aunque su inconsciente de repente la traicionaba y tuvo actitudes muy desconcertantes hacia mi mientras yo crecí, aún así mayormente me dio lo mejor de ella, recibí un muy buen ejemplo de una mujer positiva y alegre todos los días. También estoy consiente de que yo les traje mucha felicidad porque ellos querían ser papás.

Después de recordar todo lo vivido con ellos pensé que ¿Quien era yo para tirar a la basura su esfuerzo de cada día en nuestra vida? Lo más fuerte y difícil de todo fue preguntarme “porqué iba yo a tirar a la basura todo eso tan lindo que vivimos, todo ese amor”. Esta conclusión me llevó a sentirme muy afortunada y feliz, llegué al punto en el que solo puede agradecer a Dios, a mis papás y a la vida por lo que me toco vivir. A partir de ese momento toda mi vida cambio, es verdad que tomó mucho tiempo, sin embargo, este cambio llegó y todo es maravilloso hoy en mi vida.

Ahora vivo en familia feliz, estoy muy segura de que tuve una adopción llena de amor y cuidados. Siempre estaré agradecida y feliz por haber sido la hija de Ricardo y Blanca porque su amor llena aún hoy mi vida y su enseñanza me ha ayudado a crecer como persona, madre, profesional, esposa e hija también.
Los amo y siempre los amare.
Mónica CU

viernes, 16 de septiembre de 2011

Una hermosa historia de adopción

La hija del Himalaya
Una pareja malagueña que adoptó a una niña en Nepal crea una ONG para ayudar a los jóvenes del pueblo donde nació. Tras apadrinar a medio centenar de menores, la asociación apuesta ahora por el turismo de montaña para llevar riqueza a la región.
Meena, que ahora tiene 17 años, sigue en contacto con sus parientes en Goljung
Nació en el Himalaya, en un pequeño pueblo llamado Goljung y situado a 3.500 metros de altitud. Sus rasgos orientales le delatan, pero Meena se considera una adolescente malagueña más. Llegó con sólo cinco años y desde entonces, en su corazón conviven dos mundos y dos culturas: la de su familia de adopción en Málaga y la de los parientes que dejó en Nepal, con los que ha mantenido el contacto durante todos estos años, a pesar de que lo normal en el caso de niños adoptados en el extranjero es que pierdan los lazos con su lugar de origen.
Meena tiene ahora 17 años y estudia Ciencias Ambientales en la Universidad de Málaga (UMA). También da nombre a la asociación de ayuda a Nepal que sus padres, Alfonso Muñoz y Mariví Heredia, han creado en su honor, 'Meena Ghale'. La ONG ha conseguido que medio centenar de jóvenes del valle natal de Meena hayan continuado sus estudios en Nepal. Muchos incluso siguen su formación en la capital, Katmandú, y se alojan en un piso financiado desde Málaga con los apadrinamientos. Un esfuerzo solidario que nació como fruto de los profundos lazos que unen a las dos familias de Meena.
Alfonso y Mariví adoptaron a la niña en Katmandú. Pero descubrieron que la pequeña había nacido en un pueblo al norte del país. En ese mismo momento, Alfonso, un amante del montañismo, decidió que tenía que visitar aquel lugar para saber de dónde venía. «Fue la mejor decisión; al ver a Meena nos enamoramos de ella, pero al conocer el lugar donde nació, nos enamoramos de todo su pueblo», dice.
Después de un viaje por carreteras imposibles, llegó Goljung, con la cordillera del Gansh Himal al fondo y en el valle del río Chilime Khola, una zona rural donde las familias deben trabajar muy duro para sobrevivir. Allí viven las tías de Meena, su abuela y un tío que fue quien cuidó a Meena cuando su madre falleció.
Las dos familias de Meena
De vuelta a Katmandú y a punto de regresar a España, Alfonso y Mariví se llevaron un buen susto. Los tíos de Meena aparecieron en el hotel donde se hospedaban. «Nos dijeron que no hablásemos con ellos porque querrían llevarse a la niña», recuerda Alfonso. Pero sólo querían despedirse de la pequeña. «Su tío Milan se acercó a ella entre lágrimas y le pidió que fuese una persona honesta para que su familia y su gente se sintiesen orgullosos de ella en su nueva vida», relata Mariví. Aquello les marcó para siempre y decidieron que no podían alejarla de sus orígenes. «Entonces decidimos que la familia de Meena en Nepal formaría parte de su vida y que haríamos lo que fuese para que conociese sus raíces», dice Mariví.
Poco después, mientras que Meena se adaptaba a Málaga, nacía la asociación. «No dejábamos de hablar de Nepal a nuestros familiares y amigos y, al final, contagiamos a mucha gente del amor por aquella gente y empezamos a apadrinar a algunos niños que, como ocurrió con Meena, viven con dificultades. Apadrinan a los niños de los pueblos del valle, pero también a sus familias, que reciben una ayuda económica a cambio de liberar a sus hijos del trabajo del campo para ir a la escuela.
Un pueblo amigo
Otro de los proyectos de la asociación Meena Ghale es crear una clínica en Goljung, ya que actualmente, el centro de primeros auxilios del pueblo permanece cerrado durante casi todo el año ante la ausencia de médicos en la región. Dos de los becados de la asociación trabajan ahora en esta clínica como enfermeros para atender a la población. Para llevar a cabo todos estos proyectos, los habitantes de Goljung crearon, con la yuda de la ONG una Sociedad Nepalí de Servicios, dirigida por los propios vecinos.
Pero la ONG va más allá, Alfonso está intentando fomentar el turismo en el valle a través de un itinerario de senderismo de montaña o 'trekking'. La 'Ruta de los pueblos tamangs' propone a los viajeros más aventureros un recorrido de cuatro días con alojamiento y comida en las casas de los lugareños, una estancia gestionada por la sociedad de servicios. «Esto crearía riqueza para todas las poblaciónes de la provincia», señala Alfonso. Su hija, implicada todas las actividades de la ONG volverá este año a visitar Nepal. «Mi vida ya está en Málaga, pero soy mejor persona gracias a quienes dejé allí en su día y que siguen formando parte de mí». Namasté, se despide usando el saludo nepalí.

Lee el artículo en: http://www.diariosur.es/v/20100322/malaga/hija-himalaya-20100322.html

lunes, 22 de agosto de 2011

Abandono y Adopción son diferentes

Lo que me ha motivado este tiempo a compartir mi historia de adopción y mi vida con mis Papás ha sido como primera instancia el amor y cuidados que recibí de ellos cada día, lo felices que eramos en familia. La segunda es un profundo dolor que viví en secreto muchos años y que era completamente incongruente, desentonaba con todo lo que me rodeaba y la vida que tenía, una gran ansiedad acompañada de tristeza que hacía más fuerte ese sentimiento de no pertenecer a mi familia.

Constantemente estudio y me informo de los temas alrededor de la adopción y recientemente encontré un material sumamente interesante de Nydam (1999) en el que propone que la adopción y el abandono son dos cosas completamente diferentes entrelazadas en una situación de la vida de una familia, mi conclusión es que éste enfoque es uno de las más acertados que hay respecto al tema por lo que les comparto mi impresión.

El abandono sucede cuando una pareja, decide renunciar a la paternidad de su hija/o, en ese momento marcan de por vida a ese ser humano, provocan una herida muy fuerte y profunda en ese/a bebe o niño/a, que a lo largo de su vida surgirá de muy variadas formas y normalmente de manera inconsciente y que para tener una vida mas sana emocionalmente se debe tratar en terapia. Los autores John Bowly, Psicólogo y Donald Winnicot, Pediatra y Psicólogo, entre otros, demuestran en sus investigaciones y estudios lo importante que es el cuidado de los padres hacia un hijo dentro de la familia, especialmente el lazo entre la madre y el/la hijo/a desde el vientre hasta aproximadamente los tres años de vida. Cuando se procura este cuidado y unión, el resultado es una buena salud mental.

La falta de este cuidado provoca la ruptura del lazo madre-hijo/a, como en el caso del abandono que sufre el ahora hijo/a adoptivo/a, en otros casos la ruptura se presenta por situaciones de abuso o una separación abrupta de las personas que tienen al bebé o niño/a bajo su cuidado y puede afectar gravemente su futuro.

Para entender esto claramente es importante reconocer que el bebé siente y percibe su entorno desde que se encuentra en el vientre (psicología prenatal) y que para ese bebé la madre es todo su mundo. A través de su madre es que va aprendiendo todas las sensaciones y emociones, así mismo, establecerá la forma en la que se relacionará con las demás personas con las que tenga contacto en su vida, para explicarlo más sencillo, esto determinará la forma en la que se desenvolverá en el mundo a lo largo de su vida. Al saber esto es mucho más fácil entender que exista lo que Nancy Verrier llama la “herida primaria” que se hace a ese bebé si es abandonado al nacer o en los primeros años de vida. Esto se puede agravar si el niño/a ha sufrido varios abandonos o ha estado bajo el cuidado de diferentes personas, por ejemplo ha estado en diferentes casas hogar o casas intermedias.

La adopción es por otra parte la trasferencia de los derechos de paternidad a unos padres no biológicos, a partir de ese momento empieza una vida en familia, y como dice Nydam, la adopción es un proceso de sanación para el niño/a abandonado pues tiene la oportunidad de recibir todo lo que le fue negado, por ejemplo; amor, cuidado, compañía, cariño, relaciones familiares, y en muchas ocasiones, hermanos. Es también una nueva vida para la pareja que decidió hacer o expandir su familia por medio de la adopción, este niño/a llega y completa su familia, les da la oportunidad de ser padres, incluso, hay ocasiones en que las parejas que deciden adoptar por casos de infertilidad después de la adopción han concebido cuando habían pensado que eso nunca sucedería.

Separar el abandono, de la adopción es algo muy sano, que además ayuda a entender con mucho más claridad la dualidad tan contrastante con la que la mayoría de los adoptados vivimos, personalmente la considero la única manera en la que yo puedo entender lo que viví.

Ahora entiendo que lo mejor de mi experiencia fue haber sido adoptada, a pesar de que hubo situaciones que perjudicaron mi adopción, lamentablemente mis Papás no supieron manejar esa situación en nuestra familia, y no los culpo, con tantos prejuicios de la “sociedad” de entonces y tantos miedos sin resolver, o tal vez, asuntos de infertilidad sin trabajar, porque tomar terapia en esos tiempos tampoco era muy bien visto, independientemente de las razones que hubieran tenido para hacerlo ellos decidieron vivirlo en secreto y eso me hizo daño. A pesar de eso, sus cuidados y amor me dieron la fuerza para sobrellevar y salir adelante del abandono que viví al nacer y que me hizo sentir mal por tanto tiempo sin entender porqué.

Muchas personas consideran la adopción como un suceso traumático y devastador para un niño/a y si no se tiene conocimiento de lo que rodea a la adopción, puede tomarse así, a mi me sucedió. En mi experiencia cuando me enteré que había sido abandonada y que mis papás me habían adoptado sentí que quería morir, empecé a pensar que yo tenia algo muy malo pues no me quisieron, y esto me hizo desatinar por varios años y realmente no me sentí así por haber sido adoptada, me sentí así porque confirmé lo que siempre había sabido, “yo no era su hija y alguien no quiso tenerme”, porque alguien me rechazo, porque alguien al nacer me abandono y a pesar de no saberlo conscientemente, siempre lo supe. Por un tiempo sufrí mucho porque la persona que por naturaleza debió amarme y cuidarme me dejo, fue difícil llegar a este punto donde entendí y acepte que fui resultado de un embarazo no deseado, no planeado, eso fue lo que me ocasionó esta herida que me ha tomado más de media vida entender y sanar. Tomó tanto tiempo porque los primeros 30 años de mi vida lo viví en secreto, ahora lo se, lo entiendo, y estoy convencida que lo mejor que las familias entrelazadas por medio del abandono y la adopción pueden hacer es prepararse, conocer la realidad de lo que pueden encontrar en su vida, y entender que el amor por sí solo no es suficiente, éste debe estar acompañado por la comprensión de esta situación de vida que es una parte intrínseca a la adopción.

Es este mi compromiso con mi familia, porque después de todo lo vivido realmente no puedo pensarlo ni verlo de ninguna otra manera, la adopción es una mejor oportunidad de vida para todos los involucrados, claro debe haber sus excepciones en casos aislados, aún así quiero trabajar para que cada vez existan menos de esas excepciones, y muchas más adopciones sanas.

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Mónica C.U.